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Semana Santa en Agurain (I)

Fiestas y Tradiciones > Semana Santa en Agurain

La actividad religiosa en la Cuaresma comenzaba con imposición de la ceniza, rito que cumplía la casi totalidad del vecindario el Miércoles de Ceniza.

Los sucesivos día laborales, hacia las 6 y media de la tarde y en las dos parroquias de Santa María y San Juan se rezaba el rosario y a continuación el Vía Crucis.

Durante la segunda semana hasta el Viernes de Dolores, la función vespertina de los viernes se celebraba tan sólo en la parroquia de San Juan, donde la Cofradía de la Vera Cruz organizaba desde hace siglos la función del dicho día y las de la Semana Santa. La ceremonia tenía lugar en el altar de dicha Cofradía que preside la nave lateral del lado del Evangelio y está dedicado a la Virgen de los Dolores é imágenes de la Pasión de Cristo.

Las velas que se encendían en el altar para ésta función eran de color verde. Participaban, salvo excepción por imposibilidad, la totalidad del clero, los capellanes de las dos conventos y los cuatro sacerdotes de las dos parroquias, revestido de capa el párroco de Santa María y los demás con sobrepelliz. Se dirigían desde la sacristía precedidos por los monaguillos revestidos llevando los ciriales y situados delante del altar entonaban el preste el salmo penitencial del Miserere cantado en gregoriano al que se unían los otros y con acompañamiento del órgano. Seguían los cantores desde el coro, cantando a varias voces con música de sobria composición y alternando continuaban. Una vez concluida ésta ceremonia los curas se retiraban hacia la sacristía, quedando solamente un sacerdote que subía a rezar el rosario al reducido estrado que se disponía para ésta ocasión.


VIA CRUCIS POR LA IGLESIA

Acto seguido se celebraba el Vía Crucis, recorriendo las estaciones integradas en las naves que rodean al cuerpo central del templo. En el recorrido iban los niños en dos filas y entre ella tres monaguillos: El del centro llevaba elevado un antiguo crucifijo de madera y los otros los ciriales e inmediato les acompañaba el sacerdote, revestido con la capa, que se arrodillaba delante de cada estación y besaba el suelo en las de las caídas de Jesús así como los fieles. Entonaba el órgano cánticos alusivos a éstas estaciones en las que el pueblo participaba y al final del recorrido se pasaba al cuerpo central y una vez enfrente del altar mayor se continuaba con el rezo a las cinco llagas y terminaba la función con el canto del Perdón oh Dios mío.

La víspera del domingo de la Magdalena se cubrían con telas los santos. Esta fiesta de Santa María Magdalena se celebraba el domingo anterior al de Ramos en la parroquia de Santa María.

Santa María Magdalena fue titular de la ermita anexa al hospital de San Lázaro, en lo que hoy es el caserío de la Magdalena. Ambos fueron del patronato de la Villa hasta mediados del siglo XIX  cuando por venta en conjunto pasaron a ser de propiedad privada. La Corporación Municipal asistía a los cultos que se le dedicaban únicamente por la tarde y que consistían en las Vísperas, Santo Rosario y sermón. La función se celebraba con numerosos fieles del pueblo.

La novena estaba dedicada a Ntra. Sra. de los Dolores y en su día en la función vespertina, sermón y a continuación procesión portando en andas la imagen de la Dolorosa que es llevada por seis jóvenes vestidos con túnicas moradas, siendo el recorrido alrededor de la Plaza de San Juan. El orden era idéntico a las normas de costumbre.


DOMINGO DE RAMOS

La festividad del Domingo de Ramos se celebraba alternando anualmente entre las dos parroquias. Con anterioridad a la Misa Mayor se hacía la bendición de los ramos. La mayoría llevaban de olivo. Por los años 40 se introduce y se hace costumbre que el clero y las autoridades lo hagan con ramas de palma de tamaño grande, en los últimos años se llevaban hermosas ramos de palmeras bellamente decoradas que se colocaban en los balcones.

Seguidamente se celebraba la misa con el ritual de solemnidades y a continuación la procesión por el interior de las iglesias. Después del último Concilio se concedió más importancia a los cultos de ésta festividad y se organizó la procesión saliendo desde la Iglesia correspondiente para dirigirse por la Calle Mayor a la otra parroquia, haciendo algunos años la bendición en la Plaza de Santa María, dándose por finalizada la función en la parroquia.

Los ramos bendecidos se llevaban a casa y como ya hemos comentado se colocaban en los balcones y los labradores lo hacían en sus fincas del campo.

LA SEMANA SANTA

La Semana Santa comenzaba con la colocación de los monumentos en las Iglesias y capillas y en la de San Juan los pasos que se han de sacar en las procesiones del Jueves y Viernes Santo.

El martes y miércoles santo por la tarde, en las iglesias se rezaba y cantaba las “tinieblas” que eran efectuadas por los sacerdotes revestidos con sobrepelliz y desde el coro con acompañamiento de órgano.

Para éste acto se colocaba en el presbiterio el tenebrario con parte superior de forma triangular. A ambos lados se colocaban velas de color ocre y en el vértice superior una vela blanca llamada María, que se encendían todas antes del comienzo de la función y eran apagadas por el sacristán con arreglo a los rezos las de un lado u otro alternando. Los chavales entraban en el pórtico para enterarse de cuando quedaba la última vela encendida, y una vez que esto ocurría entraban en la Iglesia portando matracas, cirricirris y objetos con el propósito de hacer el mayor ruido posible en el momento de extinguirse la luz de la última vela, la blanca. Producían en el interior del templo a oscuras el mayor ruido que les era posible con los instrumentos, saltos y patadas sobre las tarimas, éste impresionante estruendo duraba unos minutos hasta que el sacristán les mandaba cesar y le mandaba que se fueran a la calle.

Durante éstos días el predicador especialmente y los curas dedicaban bastantes horas a las confesiones.


EL JUEVES SANTO

El día del Jueves Santo se organizaba en la Iglesia de San Juan a las ocho y media de la mañana la Comunión General en la que participaba la Corporación Municipal, los añejos y otros fieles, a los que a continuación de recibir la Comunión el monaguillo les entregaba la cédula correspondiente justificando el cumplimiento pascual, lo cual se daba durante el período de Pascua Florida, después de comulgar.

Se celebraba en cada parroquia y en las capillas de los conventos la única misa a las diez de la mañana. Durante el Gloria los dos monaguillos tocaban las campanillas sin interrupción y desde la Iglesia de San Juan se repican airosamente las campanas y voltean los dos esquilones. Y al mismo tiempo le secundan de la otra parroquia y las capillas.

Hasta la terminación del Gloria se tocaba el órgano, que ya no se ha de tañer hasta los Santos Oficios del Sábado Santo.

Los cantos de la misa eran entonados por los cantores, los monaguillos en lugar de campanillas empleaban en sus toques matracas. A continuación de la misa, se trasladaba en procesión y bajo palio el Santísimo, portado por el celebrante revestido con capa pluvial y velo humeral asistido del diácono y subdiácono, y a continuación la representación de las autoridades y los hombres durante el recorrido hasta el monumento mientras dos monaguillos van incensando al Sacramento. Una vez llegados al monumento, el diácono ponía el cáliz sobre el altar, se colocaba en la urna y se cerraba la puerta.


En los cuatro reclinatorios se arrodillaban los componentes del primer turno de vela, formado por matrimonios que acompañaban al Santísimo durante media hora. Después eran relevados y así sucesivamente hasta la hora de los Santos Oficios del Viernes, excepto las horas de la noche, que las hacían los miembros de las Adoración Nocturna en las dos parroquias.

Después de la Misa comenzaba la visita de los monumentos y a la capilla del hospital de la Villa dedicada hasta hace unos años a Ntra. Sra. de Sallurtegui, patrona de la localidad, aunque en ella no se colocaba monumento.

En la capilla de las Franciscanas, en la primera visita de la Corporación Municipal, era costumbre desde tiempo inmemorial que el síndico echara a la bandeja del monumento una moneda de cinco pesetas. Esta iglesia y el convento tienen el patrocinio de la Villa.

A la visita de los monumentos se dedicaba la mayor parte del tiempo libre y se madrugaba el Viernes Santo para continuar los recorridos hasta la hora de los Oficios por la mañana.



El Jueves Santo a las tres de la tarde se daba principio a la función con el Lavatorio por el párroco, mientras en el coro se cantaban los salmos. El párroco iba lavando los pies  doce apóstoles vestidos con las túnicas moradas atadas por cíngulos, una parte de los cuales llevarán los pasos en la procesión. Él sermón estaba dedicado al establecimiento de la Eucaristía y a continuación se realizaba la procesión que se componía con los pasos de la Flagelación, Ecce hommo, Nazareno, Crucifixión y la Dolorosa.



Se iniciaba con las cruces parroquiales y los ciriales de las dos iglesias, inmediatamente iba el pendón de la Vera Cruz de fondo verde con una cruz de franjas carnesí, acompañado por dos concejales con hachas encendidas situados una a cada lado, a continuación la cruz de insignias enhiesta, era llevada en la mano por un joven fuerte, vestido con túnica morada y a la cintura atado un cordón con nudos a modo de cilicio, la que por su gran peso se suprimió hace ya muchos años para colocar sus atributos de la Pasión en otra cruz mayor que se transportaba en andas.


BIBLIOGRAFIA Y FOTOGRAFIAS:

                                Archivo Municipal de Agurain
                                Jesús Larramendi
                                Ana Gorospe - Marcos
                                Jaso Ruiz de Alegría
                                Txumari Garagalza
                                Carmen López de Munain


Kepa RUIZ DE EGUINO


 
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