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Romería Guipuzuri

Ermitas y Romerias


SANTA ISABEL DE GUIPUZURI    

Esta ermita del siglo XIII se encuentra en una profunda vaguada rodeada por los montes Itxogana e Idiagana en uno de los lugares más bellos y solitarios de Alava y celebra su tradicional romería el segundo sábado del mes de Septiembre.

El camino que parte desde la abandonada estación del ferrocarril Vasco-Navarro de Ullibarri – Jáuregui nos introduce en el bosque de hayas y tras pasar una balsa nos acompaña en la subida el arroyo que la surte, tras un corta ascensión encontramos en un promontorio la ermita de Nuestra Señora de Guipuzuri.


Tradicional romería de Septiembre en Santa Isabel de Guipuzuri


Poco se sabe de este despoblado ó “mortuorio” de Guipuzuri; enclavado en un lugar estratégico de la Sierra de Entzia junto a una antigua calzada romana que la unía a la de Agurain, con grandes hayedos y robledales que le circundan y con excelentes manantiales y el silencio que ofrece el barranco y lomas donde se ubica éste santuario.

Los datos históricos escritos en torno a esta ermita que hemos encontrado no pueden remontarnos más allá de 1588.

Tanto Gerardo López de Guereñu, como el padre Florencio Arzá Alday analizan en sus libros las distintos nombres toponímicos de Guipuz-zuri, Guipuzturi, Guipuisuri, Gupuiziri (1694),Guipusturi (1634), Guiputxuri, Guipusuri. (pueblo o lugar de guipuzcoanos).


Ermita de Santa Isabel de Gipuzuri, dibujo de Abella


Gerardo L. Guereñu, la describe en su libro sobre los mortuorios de Alava, situada en las estribaciones de los montes de Iturrieta, en un pintoresco lugar en la parte baja, no muy lejana de las alturas en que se levanta la ermita de San Vítor.

Estuvo en otros tiempos el despoblado de Guipuzuri loado por el Marqués de Santillana en una de sus famosas Serranillas (dedicada a una pastora hacia el año 1435, por el poeta y caballero Iñigo López de Mendoza):


Iñigo López de Mendoza, también conocido como marqués de Santillana.

Nació el 19 de agosto de 1398 en Carrión de los Condes, Palencia. Procedía de una familia noble vasca inclinada a las letras. Su padre falleció teniendo él cinco años, por lo que su madre conservó su herencia. Parte de su infancia la pasó en casa de su abuela. Se formó con su tío, que fue Arzobispo de Toledo.


Se casó a los 14 años en Salamanca con Catalina Suárez de Figueroa, hija del Maestre de Santiago, con lo cual se transformó en uno de los nobles más poderosos. Literariamente se formó en la corte aragonesa, accediendo a los clásicos del humanismo y de la poesía trovadoresca. En Aragón hizo estrecha amistad con los Infantes de Aragón. Regresó a Castilla y participó en las luchas con el bando de Enrique de Aragón. Tras la prisión de don Enrique, regresó a Guadalajara. A los 30 años nació su sexto hijo.


En la primera batalla de Olmedo, en 1445, el rey le concedió el título de Marqués de Santillana y el condado suprascrito. Comenzó a retirarse de la política activa a partir de la caída de don Álvaro de Luna(1453) y contra él escribió su Doctrinal de privadas. ó obras en verso y en prosa. En su obra poética, destacan las serranillas.



SERRANILLA VIII

    De Vytoria me partía / un día desta semana / por me pasar a Alegría/ do vi moça lepuzcana / Entre Gauna e Salvatierra / en esse valle arbolado donde se aparta la sierra / la vi guardando ganado....


HISTORIA DE GIPUZURI

La portada medieval cisterciense que fue en su origen la entrada principal data según los expertos del siglo XIII.

En el siglo XI, escribe el padre Florencio Arzá Alday, uno de los mayores conocedores de la historia de se ésta ermita, se produjo un gran desarrollo en Alava en la explotación del hierro que trajo una notable prosperidad económica, lo sabemos porla “Reja de San Millán” fechada en 1025, que es una escrito que contiene los impuestos que en forma de rejas de hierro pagaban muchos pueblos de entonces al monasterio riojano de San Millán de la Cogolla. La cuantía de los pagos permite hablar de una industrialización de la mano del hierro que trajo una notable prosperidad económica y además ocurrió que en el año 1200 Guipúzcoa se integra definitivamente en la Corona de Castilla y se abre una importante vía de comunicación con Francia a través del túnel de San Adrián.

Estos hechos anteriores son el marco histórico para encajar una tradición popular muy arraigada que identifica a los primeros moradores de Gipuzuri como carboneros guipuzcoanos venidos a este lugar a ejercer su profesión (En los Archivos Municipales de Salvatierra, San Millán y Asparrena existe documentación de carboneros que ejercieron su profesión en éstos términos).



En Euskal-herria, la obtención de carbón a partir de la leña es una actividad inmemorial dada la riqueza de nuestros bosques. Esta actividad  recibió un gran impulso con el auge de las ferrerías, grandes consumidores de carbón vegetal. Los carboneros trabajaban en equipo y permanecían largas temporadas en el monte junto a sus “txondorrak”. (carboneras). El trabajo era muy duro, por la gran cantidad de árboles que había que talar y reducir a tacos, el aislamiento en que se vivía, la suciedad y la necesidad de vigilar atentamente, día y noche, la carbonera para evitar que se quemara. Sin embargo se sabe, que estaba mejor pagado que otras actividades. Por eso existía un dicho popular en euskera que decía de los carboneros: “Arpegia-beltz eta zakela txuria” (La cara tiznada y el bolsillo blanca- con plata).

Eran necesarios cinco kilos de carbón vegetal por cada kilo de hierro. El padre Larramendi (siglo XVIII) puntualizaba que no se gastaba en las ferrerías carbón piedra “porque saca el hierro muy feo, brincoso y fácil de quebrarse”.


Ermita de Santa Isabel de Gipuzuri

Gipuzuri era un lugar idóneo para la fabricación del carbón, con su frondoso bosque de hayas, al lado de un arroyo y resguardado de los vientos, especialmente del temido viento del sur, además estaba bien comunicado por el cruce de caminos, como el anteriormente mencionado y el camino real de los aragoneses que atravesaba el puerto de Laminoria, en un momento de prosperidad económica en la Llanada alavesa y la contratación de carboneros guipuzcoanos puede ser el origen de éste despoblado.



NUESTRA SEÑORA DE GUIPUZURI


Atravesando un rústico pórtico alargado, se llega a la portada medieval de tipo cisterciense. Dos anchas arquivoltas apuntadas, planas con un baquetón en el perfil, sobre imposta levemente moldurada apoyada  en dos juegos de columnas emparejadas, muy delgadas y con pequeños capiteles de ornamentación vegetal. Del siglo XII, según Micaela Portilla.

A la derecha como un añadido, la sacristía actual, “nueva, de pared fuerte” tal como la define un asiento en el libro de Cuentas de la Cofradía del año de 1766; su costo fue de 535 reales y 20 maravedíes. Este mismo año se construyó el “espadín de piedra de sillería para poner la campana” que costó 410 reales.

La ermita fue ampliada hacia el Sur, posiblemente hacia el año 1607 ya que aparece grabado en una piedra, con un edificio de mampostería cuya puerta es el acceso habitual a la ermita. Este edificio alberga un segundo pórtico de cantos rodados, una pequeña cocina con fuego bajo, habilitada para preparar antiguamente el almuerzo de los cofrades y guardar los enseres necesarios para ello. Suponemos que fue además el humilde hogar del ermitaño, atado a este lugar por sus obligaciones, como aparece en el “Apeo y mojonera del lugar de Adana, dado en la ermita de San Juan de Elguea el 8 de Octubre de 1605:


 “Otrosi, atento a que dentro de los montes de Guipusturi, en la cual ha habido y hay un fraile y ermitaño, declararon que tal ermitaño le haya de nombrar el dicho Concejo de Adana, y cura y Cabildo de él, como hasta aquí lo han hecho, sin que en nungún tiempo del mundo falte ermitaño que asista en la dicha ermita, y esté abierta y desembarazada para que cada cuando que quisieren ir en procesión a sus devociones el dicho lugar de Jauregui la Justicia dela dicha Hermandad de Yruraiz, lo que puedan hacer y en caso que cuando fuesen no hallasen al dicho ermitaño en la dicha ermita, avisándole primero cómo han de ir...”

En la parte superior del local que hace las veces de coro, rematado al exterior por la espadaña anteriormente citada, trasladada desde su desconocido primer emplazamiento al actual entre los años 1771 y 1776.


En el exterior se aprecian restos de la construcción medieval, como los canecillos lisos del tejaroz; pero sobre todo en la cabecera, donde se ve un ventanal cegado, con arquivolta formada por un baquetón columnas delgadas y capiteles con cabezas humanas.

El interior está compuesto por una planta de salón con tres tramos de bóveda de lunetos sobre reprisas de tableros colgantes, de la misma fecha de la espadaña, cuyo costo ascendió a 194 reales, adornada por un vía -crucis de madera cuyas estaciones reproducen la cruz del anagrama de la Cofradía.


En una esquina la pila bautismal de taza lisa sobre pilar cuadrado con aristas en bisel, que nos recuerda que este templo un día fue concebido para ser parroquia.

En el presbiterio, un altar sencillo de piedra y una ventana románica con arquivolta formada por un baquetón, columnas delgadas y capiteles con cabezas humanas en su cara exterior. De este ventanal lamentamos su mutilación exterior que se explica porque estuvo cegado hasta 1987 por un pequeño retablo rococó, que fue vendido al año siguiente por 30.000 pesetas, según cuenta Florencio Arzá Alday.

En cuanto al retablo, tal y como lo describía Micaela Portilla, era pequeño y rococó avanzado con imagen de la Virgen vestida, aproximadamente del año 1771.

A la derecha la imagen de Nuestra Señora de Gipuzuri, escultura de barro moderna de tipo Andra Mari, por la cual los pueblos de Azilu, Adana, Jauregui y Ullibarri – Jauregui históricos devotos de este lugar pagaron 25.000 pesetas en el año 1978 para sustituir a la anterior, de las llamadas “vestidas”, actualmente retirada en la sacristía.

La ermita tal y como se encuentra en la actualidad es el resultado de dos restauraciones. La primera realizada en el año 1990, consistió en recomponer la ventana románica, cuyas piedras estaban desencajadas. La segunda restauración se acometió entre el 23 de Agosto y 11 de Octubre de 1993 y consistió en la reposición completa de la cubierta y los alerones de su parte románica, el “rejunteo” con morteros bastardos las fachadas exteriores y las paredes interiores. Ambas obras tuvieron un importe total de 6.028.013 pesetas y fueron subvencionadas por el Departamento de Arquitectura y Urbanismo de la Diputación Foral de Alava con 3.349.286 pesetas; el importe restante fue sufragado con los donativos de los cofrades y la activa colaboración durante la restauración prestada en forma de veredas, por parte de los vecinos de Azilu, Adana y Jauregui.

Esta ermita románica  fue construida , según los expertos hacia el siglo XIII, de líneas sobrias con un rústico pórtico con portada medieval de estilo cisterciense fue antiguamente lugar de Juntas de los pueblos de los montes comuneros de
Lauribaso, montes que poseían Azilu, Adana, Jáuregui y Elguea (más tarde despoblada).

También se sabe que existía en las proximidades de éste lugar una cantera, llamada de Santa Isabel, de donde la población sacó la piedra para levantar esta ermita y de la que años mas tarde se sacó la piedra para la construcción de la torre de la Iglesia de Adana, como aparece en el libro de fábrica de dicha parroquia del año de 1788:

Item: quatrocientos ochenta y seis reales y veinticuatro maravedíes importe de treinta y seis varas de piedra sillar, que arrancó y desvastó en las Canteras de Santa Isavel ó Laurivaso, Isidro Salvide vecino de Salvatierra”.

Hemos dicho anteriormente que se trata de una ermita románica, de líneas sobrias y sencillas. En su fábrica exterior un rústico pórtico recorre su lado Este, hoy refugio de montañeros y excursionistas, pero antaño desempeñó importantes cometidos, como lugar de reunión de las Juntas de los pueblo, como lo demuesta la siguiente Escritura de Concordia firmada entre Azilu, Adana y Jauregui y el Valle de Laminoria fijando las penas que se han imponer a los ganados prendados, según consta en el Archivo del Concejo de Acilu:

Nosotros los Concejos y vecinos de la villa de Acilu y lugares de Adana y Jauregui que Juntos y congregados somos y nos hallamos en el Portico del Santuario o Hermita de ntra. Senora de Guipusturi con el título de la visitación de Santa Ysabel sita en los montes altos llamados de Lauribaso Comuneros de los tres  pueblos o voz de concejo y Junta General de comunidad según y como lo tenemos de uso y costumbre para tratar conferir y deliberar las cosas y casos tocantes al servicio de Dios ntro Señor y de su Magestad (que Dios Guarde) bien utilidad y conserbacion de dhos tres Pueblos sus vecinos visitantes y moradores.


LOS MONTES COMUNEROS DE LAURIBASO

En la documentación estudiada, el nombre de LAURIBASO aparece siempre unido al de Gipuzuri; esta relación nos ha legado además numerosas noticias muy interesantes.

“Lauribaso” es un nombre euskérico que significa “Lau” = cuatro, “Uri” = pueblo y “baso” = bosque. El nombre es muy explícito y se refiere a los montes que poseían Azilu, Adana, Jauregui y Elguea. Esta comunidad se constituyó en las condiciones que siguen y que figuran en el Archivo Municipal de Salvatierra – Agurain, en un pleito entre Jauregui y Adana sobre una sentencia otorgada  en la Iglesia de San Martín de dicho Jauregui:


  “...fallamos que es comunero é comunican las dhas. cuatro Aldeas conviene a saber Adana é Acilu é Elguea é Jauregui para pacer las yerbas é veber las aguas é para facer leña é madera para provisión de sus casas é cada é cuando cebera ó grana hubiere que cada uno de los dhos cuatro Lugares puedan echar sus puercos de sus casas de sus cocinas é non otros y se hecharen ninguna de las dhas cuatro aldeas pobladas porque división en ello non aya é cada una de las dhas aldeas goze cada una su parte e non por vecinos”

El nombre de “Lauribaso” perdió pronto su significado original, pues al poco tiempo de su constitución. Elguea se convirtió en aldea despoblada, quedando como testimonio de su existencia su templo de San Juan. Este era visitado junto a las ermitas de San Lorenzo y Gipuzuri en las visitas pastorales del Obispo de Calahorra a Adana. El contenido de estas visitas reflejan en sus libros de fábrica de dicha parroquia de Adana, el paulatino deterioro de la ermita de Elguea, hasta la visita cursada en 1819 en que se hace una descripción de su estado:


  “..con necesidad de adornos y reparos en lo material...que se repare su tejado, y que se ponga todo en estado debido de decencia, y asta tanto que se verifique, no permitira el cura que se celebre en ella el Santo Sacrificio dela Misa, con apercibimiento que se procederá contra el en lo que halla lugar..”

La completa desaparición de la ermita de este despoblado se produjo con la venta de sus restos a un particular según un acuerdo tomado en el Concejo de Adana el 4 de Noviembre de 1897:

  “Con el fin de escombrar y sacar la piedra de la Hermita de San Juan de Elguea...Se remató una pila de piedra de la Hermita en Gregorio Alonso por doce reales”

La ermita de Gipuzuri tuvo la suerte de estar siempre bajo la tutela de la comunidad de Lauribaso. La cual se hace cargo de su cuidado y mantenimiento. Para Florencio Arza aquí podemos situar el origen de la tradicional devoción que Azilu, Adana y Jauregui han tenido siempre por Nuestra Señora de Gipuzuri.


EL ERMITAÑO

Ya hemos mencionado anteriormente que el ermitaño tenía su vivienda junto a la ermita, cuidaba la ermita, acogía a los visitantes, devotos y romeros, etc.., es decir el ermitaño tenía su vida ligada a la ermita.

Su nombramiento era competencia del “Concejo de Adana, su cura y Cabildo. No sabemos el modo por el que adquirieron esta competencia, que estaba fijada según el “Apeo y mojonera del lugar de Adana” en los siguientes términos:


  “Y si por caso, por muerte o mudanza, faltare el dicho ermitaño dentro de ocho días que así faltare, tenga obligación el dicho Concejo o Cabildo de Adana de poner otro hermitaño, so pena de dos ducados, aplicados para reparos de la dha. ermita...y en el caso de que no lo hagan pasados los dichos ocho días, se hagan dos llaves de una misma forma en la dicha ermita, y la una se dé  y entregue a la Justicia y regimiento de la dicha Villa de Salvatierra y la otra al Concejo y vecinos del lugar de Jauregui.
  
Seguramente, Adana intentó utilizar esta competencia en beneficio propio, como se desprende de las quejas planteadas por los otros socios de la comunidad de “Lauribaso”, recogidas en el Archivo del Concejo de Azilu en un documento que tienen el interés añadido por contener las primeras noticias sobre la existencia de la Cofradía hacia 1640, aunque no figura la fecha.

 Francisco Xabier Ruiz de Galarreta y Ocariz en nombre del Concejo y vecinos de la Villa de Azilu y lugar de Jauregui en el pleito con el de Adana...
   
 Lo otro porque la Hermita de Nra. Señora de Guipuzuri se halla sita en el territorio de los tres pueblos sin que tenga en ella mas derecho el uno que los otros, y por lo mismo se ha reparado y repara siempre a costa igual de ellos y no de los efectos de la comunidad. Lo otro porque el que Adana y el Cura y Cavildo ecclesiastico de el ponga Hermitaño esta tan lexos de ampliar su derecho que antes bien parece Carga...Lo otro porque en quanto que Adana tenga también la excepción de que su Cura Parroco sea Abad de la Cofradia fundada en la misma Hermita esto es a consecuencia de la Carga y pendion de cuidar de ella y poner Hermitaño por su cuenta y riesgo sin que le dé derecho maior que a los dos Pueblos sus partes en la cittada Hermita... A S.I. suplico así lo resuelva y provea Justicia”

Como se puede observar, los pueblos de Azilu y Jauregui sospecharon que detrás del nombramiento del ermitaño se escondía una maniobra de ampliación de derechos por parte de Adana. La respuesta a este escrito está enfocada a disipar cualquier duda al respecto y data el ocho de Enero de 1644 y dice así:

   “Ise saber que aunque Adana y su Cavildo ecclesiastico pone hermitaño en la Hermita de Nra. Señora de Guipusiuri sita en la comunidad de los tres pueblos y es Abad de la Cofradia fundada en ella el Cura Parroco de Adana no por eso tiene mas derecho ni le a tenido en ella quelos otros dos Pueblos Acilu y Jauregui y que acosta Igual de los tres y de sus efectos sea reparado siempre (...)


Condiciones para el nombramiento y obligaciones del ermitaño

Hacia el año 1720 aparece el contrato más antiguo que hemos podido encontrar es un Legajo del Archivo del Concejo de Adana, que dice así:

  “Pedro Ibaiñes de Gauna becino de este lugar de Adana se obligó a ser Ermitaño en la debota Casa y Ermitta de nuestra Señora de Gipusturi. Así se ofreció a dar Catorce Celemines de trigo Para adorno de la dicha Ermita. La Primera Paga Agosto  Primero de mil y sete cientos y beinte y uno y consecutibos Asta cumplir los seis años y seis Pagas”.
  
Las siguientes noticias que tenemos sobre la forma de nombramiento del ermitaño datan del año 1739 y nos informan que era fruto de todo un proceso, que comenzaba con la solicitud por parte del interesado:

    “Lorenzo Beltran de Heredia vecino del lugar de Adana. Digo que por aver faltado el Hermitaño que avia en la vasilica de nuestra Señora de Guipuzuri deel titulo de la Visitacion...Pido y suplico a V. Md se sirva dar lizencia a mi parte para que pueda vestir y vista el avito de Hermitano de dha Vasilica y exercitarla en ella en cuidar de su adorno y limpieza, alumbrarla y recoleccion de limosnas...”

El paso siguiente era la superación de un “examen en la Doctrina christiana y aiudar a misa” . En este caso ejercen los curas de Ullibarri – Jauregui y Gauna. Este último emite el siguiente informe:

    “En cumplimiento delo quese previene y manda en el Despacho del señor previsor y vicario general deste obispado de Calhorra y la Calzada a veinte y dos de Agosto prosimo mes pasado, con el que yo Baltasar Martínez de Gauna Cura Beneficiado dela Parrochoa dela villa de Gauna es requerido para que informe a dicho Sr. Provisor...informa a su merced que dicho Lorenzo Beltran de Heredia pretendiente de edad de quarenta y zinco o quarenta y seis años y de mui buenas partes caledades y prendas mui zeloso y cuidadoso al servicio culto y ornato de la Ymaxen de Ntra señora, quese halla y sebenera con gran devocion..quea dha Ymaxen tiene los tre Pueblos de Adana Acilu y Jauregui n cuya Jurisdiccion se halla la dicha Hermita”

En el Archivo Diocesano de Calahorra figura un escrito con el nombramiento del ermitaño de Nuestra Señora de Gipuzuri por parte de los representantes de cada pueblo:

  “En el Lugar de Adana a veinte y quatro dias del mes de Junio del año de mil setecientos y treinta y nueve años ante nos el presente escribano y testigos infraescritos parecieron presentes Don Andres Perez de Onraita Cura y Capellan Servidor de la Yglesia Parrochial del lugar de Adana Francisco Fernandez de Ezquerecocha y Diego Díaz de Arcaya y Diego Beltran de Otalora regidores de la villa de Azilu. Y Juan Ruiz de Alegria regidor del lugar de Jauregui todos Patronos por razon de sus oficios y empleos de la devota Casa y Santuario de Nuestra Señora de Guipuzuri con el titulo de la Visitación sita en los montes altos comuneros de los dhos tres lugares. Y dijeron que al haver faltado el Hermitaño de dho Santuario y por esto no aver persona que cuide de la custodia hornato y limpieza deel, como ni tampoco, quien cuide dela alumbraria de dha Ymagen de Nuestra Señora; nombraban y nombraron como tales Patronos por hermitaño dela dha. Hermita y Santuario a Lorenzo Beltran de Heredia vecino del dho. lugar de Adana en atencion a que este es de exemplar vida y costumbres y les a manifestado el celo grande que tiene de emplearse en el servicio culto y ornato de la dha. Hermita y su imagen de Ntra. Señora”.

Otro apunte nos indica, Gerardo López de Guereñu, que en el año 1810: “Ytten es cargo ciento diez rrs. que el Hermitaño Ogueta paga cada año a la Hermita por hacer suias las limosnas...”

Aclaremos que la ermita que se trata es la de Santa Isabel, muy concurrida también, sobre todo, por las familias que tienen hijos que tardan en hablar y los ofrecen para su restablecimiento a Santa Isabel.


HERMITAÑAS, SERORAS ó. FRAYLAS DE SANTA ISABEL

En Adana en 1769:Ochenta rs. que paga Francisca de Luzuriaga, hermitaña de dha. Ymagen (ermita) de Sta. Ysavel...”

De nuevo en Adana en 1800:Ytem ochenta rs. que anualmente pagan de renta las Hermitañas de cha. Hermita e Ymagen de Santa Ysavel

Con el paso del tiempo la figura del ermitaño siguió evolucionando . Años después el ermitaño era quien pagaba un canon a la ermita, a cambio de “recoger para sí” las limosnas que obtuviese de recorrer los pueblos con una reproducción de la imagen de la Virgen de Nuestra Señora de Gipuzuri.

Se trata del bajo relieve en madera de roble denominada “La limosnera del ermitaño”; en ella aparece representada la Virgen con el Niño en brazos sobre un fondo bucólico.

No sabemos si el importe de las limosnas recogidas convirtieron el cargo de ermitaño de ermitaño en una actividad lucrativa, sospechamos que sí escribe Florencio Arza Alday, cuando en un Concejo del pueblo de Adana celebrado el 22 de Junio de 1876 se saca a “remate” (o subasta) el cargo de ermitaño y se dictan las condiciones para la puja. En la que se muestran también las Condiciones y Obligaciones del Ermitaño.

Condiciones bajo las cuales se saca a público remate la limosna de la Vasílica de Nuestra Señora de Sta. Ysabel situada en el monte de Lauribaso y se remata para el tiempo de dos años contados desde esta fecha.

(Primer libro de actas que se conserva del Concejo de Adana)

1º Es condición que será por cuenta del rematante la custodia de las llaves y alajas de dha. Sta, como también la limpieza de ellas, y aseo y limpieza de la Ermita.

2º Es condición que el rematante le ha de alumbrar de ocho en ocho días poniendo media libra de aceite al mes.

3º El rematante entregará el importe del remate en cada año para el día tres de julio que principia el remate y la primera paga vencerá en este presente año de mil ochocientos sesenta y siete, y el mismo tres de Julio ya referido; y si se originasen gastos por faltas al pago el rematante, serán todas por su cuenta.

4º Que el importe de lo que salga de la Adoración no percibirá el rematante, sino el Mayordomo.

5º Que la postura bajo la cual se saca a remate es de ciento y dos reales y el rematante dará fiados abonado tanto del importe de lo que hiciere el remate, como también de las halajas de la Santa Virgen y demás que se entreguen y este fiador será a consentimiento del Señor Cura y el Mayordomo.

Habiéndose dado repetidas veces y después de repetidas pujas quedó el remate en Marcelino en ciento sesenta y cinco reales y por fiador a Pascual Saez vecino de Adana.

La figura del ermitaño quedó perfilada tal y como la conocemos en la actualidad en la Junta de Cofradía del 18 de Septiembre de 1927, tal y como figura en el Libro 4 de Cuentas y Actas de la Cofradía de Santa Isabel:

  “...al propio tiempo se trató de lo relativo al nombramiento del Ermitaño, cargo que hasta este año ha sido desempeñado por Don José Ruiz de Alegría ya difunto, hermano cofrade de Jauregui, después de amplia deliberación y no habiendo entre los cuatro pueblos citados (Ullibarri – Jauregui – Azilu – Adana) ninguno que se presentase voluntario a ejercer el cargo de Ermitaño se procedió entre los cuatro pueblos a la suerte recayendo esta en el de Adana y sorteados los de Adana tocó en suerte dicho cargo en el hermano cofrade Don Nicolás Díaz de Arcaya el que desempeñara hasta el primero de Noviembre para cuya fecha terminará el cobro de las cuotas correspondientes a cada cofrade, es decir que al que tiene el cargo de Ermitaño se le impone la obligación de cobrar a los cofrades la cuota que les correspondiere en el tiempo que desempeñare el cargo. Desde primero de Noviembre de este año en que terminará su cometido pasará a ejercer el cargo el hermano cofrade y vecino de este pueblo Don Gregorio Alonso.

Para el  padre Florencio Arza Alday, el citado José Ruiz de Alegría se le puede considerar como el último ermitaño de Gipuzuri, según la concepción tradicional. En primer ligar, mantener limpios la ermita y el pórtico, éste último sobre todo en invierno, en que era utilizado como refugio de ganado. En segundo lugar, mantener continuamente encendida la lámpara de aceite de la ermita, en pugna continua con las lechuzas, que se bebían el aceite y en tercer lugar ayudar al cura durante los actos del culto y preceder con la cruz alzada las procesiones los días de rogativas.

En la actualidad algunos de éstos servicios los desempeña un vecino de Adana, según “renque” establecida en el pueblo para las tareas comunes, como cuidar de la llave, limpieza y adorno de la ermita el día de las fiestas patronales de Adana y el Día de la Cofradía. Además el Día de Santa Isabel se encarga de recoger y contar el dinero recaudado en la adoración de la reliquia y de la preparación del almuerzo al Abad. En contraprestación tiene reservado el derecho  de usar en exclusiva el pórtico para servir el almuerzo a sus invitados.


DEVOCIONES

Tradicionalmente a la ermita de Nuestra Señora de Gipuzuri se le considera patrona de los niños que tienen problemas con el habla (se llevaba a los niños ante la Virgen) también es abogada para el buen parto de los niños y consistía en encargar al ermitaño para que éste encendiera una vela en la ermita a cambio el ermitaño recibía una propina del oferente.

En los libros parroquiales de los pueblos lindantes tradicionalmente devotos de este lugar no aparecen escritos de sacramentos administrados en este ermita, excepto dos bodas en los últimos años.


Boda oficiada en Santa Isabel de Gipuzuri, por Pablo Corres, la novia de Adana y el novio de Agurain, hace unos 30 años (año 1982) junto a Ana Mari y Txumari


DIFUNTOS

En cuanto a las devociones en cuanto a los difuntos, cuenta Florencio Arza, que los libros de nuestros pueblos reflejan una gran devoción por la Virgen de Aranzazu, incluso las mortajas siempre eran de San Francisco para los hombres y Santa Clara para las mujeres: las ofrendas a Nra. Sra. de Gipuzuri siempre de menor cuantía eran en forma de alumbrarias, aceites y velas.

En el Libro de Finados de Azilu hemos encontrado en 1623 lo siguiente:

  “media libra en Ntra. Sra. de Guipusturi, San Soil, San Lorenzo, San Pablo, San Juan de Elguea, San Miguel....”


Ermita y balsa de Gipuzuri - Ullibarri - Jáuregui -de Mendiak


ROGATIVAS

Francisco de Ayala en el siglo XVIII en la “Descripción de las hermandades del Duque del Infantado” dice:
En sus términos Montes Altos y comunes de Lauribaso hay dos ermitas que es tradición fueron parroquias en lo antiguo una con la Advocación de la Visitación de Ntra. Señora y la otra con la se San Juan de Elguea, la primera es muy concurrida y las gentes tienen mucha devoción se celebra su fiesta con función de Iglesia, Sermón, Tamboril y otros regocijos”.

A las rogativas acudían los Alcaldes ordinarios de todos los pueblos desde antiguo, tanto de Alegría, Iruraiz, Gauna y Salvatierra, tal y como consta en los Archivos de todos ellos, tanto por la escasez como por la abundancia de lluvias.

  “Ytem se a dezir como la Justicia y executores de la villa de Salvatierra ban cada año un dia que se ofresca una procesion y ledanía a la hermita de Guipuzturi y asy quanso sea ofrecido alguna causa an echo sus actos jurisdiccion”.  (Archivo del Concejo de Adana)

Se sabe que dichas rogativas es el culto más antiguo del que hay referencia en ésta ermita, se sabe que a ella acudían los alcaldes de Iruraiz, pero también, gran número de representantes de otros pueblos como Elburgo, Argómaniz, Arbulo, Gazeta, Añua, Troconiz, Eguileta, Erenchun, Gauna, Luzcando e incluso Alborcoin, (estos dos últimos despoblados en la actualidad) tal y como figura en el Archivo de Adana en el año de 1603.

 “Los alcaldes hordinarios de Yruraiz ban el día que se hacen la caridad al octabo día de San Juan y estan presentes y an tomado esta costumbre de ir de beinte años a esta parte”

En una carta dirigida a la Villa de Salvatierra y a la de Adana del 11 de Mayo de 1602 se les transmite la preocupación por el estado de la ermita y la influencia negativo que ello puede tener para el culto:

 “ Estamos con el cuydado que referimos a V.m. quando partio sobre lo de Lauribaso y Guipuzturi y parece que con el decuydo que se tiene de parte de esta Villa y el lugar de Adana, el gobernador procede en dar sus mandamientos contra los vezinos de Adana y esta villa y su alcalde bayan cada año y enbien sus merinos para que so color de yr en procesion de ledanía no dejen yr a Guipuzturi”.

Cuenta Florencio Arza, que no sabemos en que consistían los actos de culto durante estas rogativas y letanías; lo que parece claro es que iban acompañados por actos de toma de jurisdicción, que daban ocasión para los conflictos a que hacen referencia los documentos que hemos reproducido.

En la actualidad, no se celebran rogativas en Ntra. Sra. de Gipuzuri, quedando este culto reducido a la vecina ermita de San Vítor. Hasta la pérdida de esta tradición dos eran las ocasiones: cuando acudían los de los pueblos Azilu, Adana y Jauregui por un lado y  los de Gauna por otro.

Las rogativas se celebraban de forma ordinaria el día 1 de Julio y si la cosa apremiaba, es decir por falta de agua o por exceso, se hacía rogativas durante tres días, para las cuales se bajaba la imagen cantando la salve y se rezaba las letanías, hasta llegar a la estación, a partir de éste lugar la rogativa se hacía en silencio hasta la parroquia de Adana. En esta iglesia se celebraba misa los tres días, después de sacar la Virgen en procesión por el pueblo.

Los del pueblo de Gauna acudían según el día acordado por el Concejo de dicho pueblo hasta el año 1956 en que decidieron trasladar su rogativa  al Día de la Cofradía y la celebran una hora antes de los cultos propios de la Cofradía.

La ermita de Gipuzuri era lugar de parada en la subida a San Vítor y en la bajada, los días de rogativa.

En el Archivo Diocesano de Calahorra existe un escrito del año 1699, protagonizado por un cura polémico de Azilu y se trata de una denuncia: “Contra Lucas de Gauna Presbítero servidor en el lugar de Azilu, que causaba mal ejemplo y escándalo al inquietar a sus habitantes con riñas y pendencias frecuentes” una de ellas la protagonizó en la bajada desde San Vítor a Gipuzuri en 1699 y dice así:

   “Haviendo ido en procesión a la hermita de San Víttor a la bajada de Ntra. Señora de Guipuituri tomo ocasión con los vecinos de dho. lugar al tiempo que querían benir en procesión para dho lugar sin querer esperar a quese juntase la Gente a que el concejo le respondió y pidio indulgentemente que se sirviese de esperar un poco asta que se Juntase la gente y que fuesen en forma de procesión y con impaciencia notable y causando mucho escandalo quitando la stola del quello dijo que más quería ir con el diablo que con semejante gente arrojando la stola al suelo de quedó absorta toda la gente”.

Existe un legajo recogido por Jesús Izarra en Euskalerriaren- alde en el año 1925 en su obra “Ermitas y rogativas” sacada del Archivo de la parroquia de San Miguel de Vitoria, sobre rogativas  que realizaba el Cabildo Universidad, que data de 1560 y que se disolvió en el año de 1886. Según éste las rogativas se invertían tres días: domingo, lunes y martes de Trinidad.

  “...otro día, lunes, por la mañana, parte la dicha Letanía a la hermita de San Victor, donde dizen missa con prozesion, y de ay vajan á la otra hermita llamada Ntra. Señora de Guipuiziri donde también se dize midda, con la devoción y requisitos nezesarios, y esto acabado, en el campo de dicha Hermita, se les dá comunmente almuerzo....”

En el Synodo, lib. 3 tit. 20 de Celebratione Missarum constit nº 8 y folio 63 aparece la prohibición de estas rogativas por parte  del Obispo Don Pedro Lepe.
  
por la mucha distancia en la cual se gastaban días...”

RELICARIOS


  Se sabe que fue robado un cáliz de la parroquia hace algunos años y sobre el relicario que actualmente se conserva Rosa Martín Vaquero en su tesis doctoral sobre la platería de Álava menciona como un relicario de tipo ostensorio. El viril es ovalado, adornado con seis ráfagas de rayos, y en él se alojan la reliquia de Santa Isabel y varias más. Carece de marcas, por lo que es difícil precisar quien es su artífice, aunque su tipología responde a los modelos neoclásicos de los talleres vitorianos activos a finales del siglo XVIII y primera mitad del siglo XIX.  


LA BULA DE INOCENCIO X





El día 23 de Marzo de 1652, el Papa Inocencio X  firmó en Roma la Bula Pontificia concediendo perpetuamente a los Cofrades de Nuestra Señora de Guipuzuri indulgencias plenarias, tanto a hombres como a mujeres.

Dentro de las indulgencias que concedió el Papa Inocencio X, cuenta Francisco Caetano,  están la de Indulgencia Plenarias y remisión de todos sus pecados a todos los fieles, así hombres como mujeres el día que entraren en dicha Cofradía, habiendo confesado y comulgado; y teniendo la Bula de la Santa Cruzada de la publicación del año que entraren.


Item: concede a todos los Cofrades Indulgencia Plenaria  y remisión de todos los pecados en el artículo de la muerte, si verdaderamente arrepentidos recibieren los Sacramentos de la penitencia y comunión; y no pudiendo recibirlos, concede la misma Indulgencia Plenaria, si invocaren el Santísimo nombre de Jesús: y si no pudieren con la lengua, bastará que lo invoquen de corazón, y de cualquiera de las maneras que lo hagan es preciso la Bula de la Cruzada del año.

  Item: concede a dichos Cofrades Indulgencia Plenaria y remisión de todos los pecados, si verdaderamente contritos, y habiendo confesado y comulgado, visitaren la Ermita ó capilla de Nuestra Señora de Guipuz–zuri el día de la Asunción de Nuestra Señora, desde las primeras vísperas, hasta que haya puesto el Sol en el día de su festividad, y allí rogaren devotamente por la paz entre los Príncipes Cristianos extirparon de las herejías, y exaltación de nuestra Madre la Iglesia y salud del Sumo Pontífice.

 Item: concede a los dichos Cofrades siete años y siete cuarentenas de perdón, si verdaderamente contritos, y habiéndose confesado y comulgado visitaren la basílica ó Altar de nuestra Señora de Guipuz-zuri, y en ella rogaren a Dios por la exaltación de la Santa Iglesia; extirpación de las herejías, como queda dicho en los días de la Natividad y Purificación de Nuestra Señora.

Item: concede a los dichos Cofrades remisión de sesenta días de las Penitencias impuestas, y en cualquier modo debidas cada vez que asistieran en dicha Basílica a las misas y demás oficios divinos que en ella se celebraren en el discurso del año: cada vez que hospedaren a los pobres: pusieren paz entre los enemistados, o procuraren ponerla: o acompañaren al entierro de los Cofrades difuntos, o de los Fieles: o asistieran a las procesiones que se hicieran con licencia del Ordinario: O acompañaren al Santísimo Sacramento, así cuando se lleva en Procesión, como cuando se llevan a los enfermos; y lo mismo por reducir al camino de la salvación a algún desviado de ella, o cada vez que enseñaren la doctrina cristiana, o ejercieren cualquier obra de caridad o piedad: por cada vez que hicieren cualquier cosa de las referidas les concede su Santidad los sesenta días de las penitencias impuestas: todo lo cual consta de la Bula original que se concedió para ir “perpetuum”; declarando: que dichas indulgencias serán de ningún vigor, si esta Cofradía se agregare a alguna Archicofradía y por cualquier otra razón se uniere o instituyere; pues en tal caso no sufragará la Bula en cuanto a las Indulgencias.


DERECHOS Y BENEFICIOS DE LOS COFRADES


1.- Recibir todos los años puntualmente a domicilio, el programa del “Día de la Cofradía”

2,- Dar a conocer a los demás cofrades el ingreso como “nuevo Cofrade” publicando el nombre en el programa del año de ingreso.

3,- Comunicar la defunción a todos los cofrades en el programa y ser encomendado expresamente en la Misa Solemne del “Día de la Cofradía”, de ese año.

4,-  Celebrar, a cargo de la Cofradía, tres meses por el alma de cada cofrade fallecido, en el lugar que la familia designe.

5,- Compartir con todos los cofrades los enseres de la ermita.

6,- Hacer uso de los servicios que la Cofradía ponga a disposición de todos sus cofrades.


ERMITAS Y COFRADIAS (Félix de Gipuzuri, Abad de esta Cofradía entre 1947 y 1963)

Según publicó en el Pensamiento Alavés el 5 de Septiembre de 1953, el padre Félix Martínez de la Hidalga, “Lo que más destaca en la historia de éste Santuario es que bajo la Advocación de Ntra. Sra. de Guipuzuri hay instituidas dos Cofradías florecientes y tres veces centenarias una de laicos y otra de sacerdotes que se extiende a más de ochenta pueblos de Álava, el artículo que publicó en ese diario es el siguiente:

Nadie ignora que un día ya lejano la religiosidad del pueblo alavés hizo de nuestras montañas se viesen repletas y cuajadas de santuarios y templos. En las crestas de nuestras montañas como en sus barrancos, en sus escondrijos y faldas, quiso nuestro pueblo antiguo dedicarlo al culto de la Virgen Santísima o algún Santo, como quizá ninguna provincia española.

Es muy corriente encontrar en los atajos y caminos de nuestros montes el término o camino denominado “Andraldea” o camino de la Virgen. En la antigüedad hay que reconocer que muchas de éstas que hoy llamamos ermitas o santuarios, fueron templos parroquiales con sus caseríos desparramados en derredor. Fueron pueblos que mas tarde desparecieron por causas que hoy desconocemos y que nos dejaron su humilde templo parroquial. Fueron aldeas de una densidad de población muy similar a nuestras actuales aldeas. Hay que reconocer paladinamente y lamentarlo: En Álava hay multitud de pueblos desaparecidos que un día nacieron, se desarrollaron y desaparecieron para siempre sin dejar el menor rastro, sobre todo en el sector considerado como cabeza de Álava o núcleo más primitivo alavés cual es el formado por el nacimiento del Zadorra.

Hay algo notable a favor de nuestros antepasados que como una ley constante se repite: junto a ese modesto templo parroquial, casi siempre ataviado de ese románico típico alavés, que queda mustio y solitario en nuestras montañas o a la vera de las fuentes de nuestros campos, nuestros antepasados próximos al pueblo desaparecido formaban una asociación o Cofradía que mantuviese vivo el culto mariano, sobre todo en las grandes solemnidades; cuidaban de la reparación del templo y constituían esa especie de religioso o religiosa conocido por Ermitaño, también llamado “pater” o “beata”, que sirviese a aquel santuario. La Cofradía venía a ser, en la mente de aquellos hombres, la hiedra que mantuviese incólumes los muros sagrados.

Tenemos que lamentar no sólo la desaparición de muchos templos en Álava, sino también la extinción de muchas cofradías en ellos formadas.

Como una reliquia entre tanto templo antiguo y Cofradías primitivas desaparecidas para siempre, se conserva hoy lo que antiguamente fue el templo parroquial de Gipuzuri, hoy ermita de Ntra. Sra. Gipuzuri, mas vulgarmente llamada de Santa Isabel, por celebrarse su fiesta de la Visitación de Ntra. Sra. a su prima Santa Isabel (2 de Julio). Por lo que es en la actualidad esta ermita podemos barruntar lo que fueron aquellos templos primitivos nuestros: sobriedad en sus líneas, con su ventanal, portada y pila bautismal románica, que aun se conservan en la ermita de Santa Isabel.

Poco se sabe de este despoblado de Gipuzuri; enclavado en un lugar estratégico de la Sierra de Entzia, junto a la calzada romana que unía  el “Iterarium Antonium nº 34” cerca de la actual Salvatierra – Agurain, fue un pueblo patriarcal, más bien dedicado al pastoreo. Una pastora de Gipuzuri, hacia el año 1.435, es celebrada por el poeta y caballero Iñigo de Mendoza, Marqués de Santillana. El mejor poeta del siglo XV quiso inmortalizarla en una de sus serranillas: “De Vitoria me partía...” Pero lo que mas ha hecho popular hoy a esta ermita de Santa Isabel no ha sido esta joya literaria, sino lo que aquellos clérigos y habitantes de Adana realizaron en el primer tercio del siglo XVII al fundar l Cofradía, hoy tan popular y tan extendida.

Y es que en el estrecho recinto de los muros de este templo románico, en su aterciopelada penumbra, con el marco majestuoso que ofrece allí la naturaleza, al compás de un chisporroteo de cirios y sobre unos ladrillos descoloridos y comidos por la acción de los tiempos, es, repito, donde se han elevado y elevan las plegarias ardientes de los cofrades en sufragio de sus seres queridos que un día dejaron de existir, en su función anual: miércoles siguiente a la Natividad de la Virgen.


Estación de Ullibarri Jáuregui, foto de Iñaki Varona


SANTUARIOS MARIANOS ALAVESES: GIPUZURI II

(Félix  Martínez de la Hidalga, publicado en el Pensamiento Alavés el 14 de Mayo de 1954)

Gipuzuri, como todo Santuario alavés, tiene su pequeña historia, tan diminuta, que casi se nos escapa de los dedos al querer aprehenderla para narrarla.

Poco sabemos de su origen. Es cierto que fue todo un pueblo alavés cobijado, como muchos otros al amparo de su Sierra, de esta Sierra de Entzia aún sin descubrir y en la que deben, así lo juzgamos, hallarse más de un dolmen.

Lugar seguro fue el escogido por los primeros habitantes y que le dieron su nombre de Gipuzuri, pueblo o lugar de guipuzcoanos, que eso significa, con su rica fuente y excelentes manantiales, con grandes hayedos y robledales que le circundan y el silencio augusto que ofrece el barranco y estas lomas donde se ubica este santuario, tan próximo a una vía romana que atraviesa la sierra para enlazarse con otra vía romana de la Villa de Salvatierra – Agurain.

Hoy no hay vía  o calzada romana. Tiene en cambio Gipuzuri muy próximo el ferrocarril Vasco-Navarro y su estación de Ullibarri Jauregui. Por ahí se asoma a la Llanada y fue también por donde un día se asomó  aquella moza serrana, habitante de Gipuzuri, que cuidaba el ganado y que un poeta, nada menos que Iñigo de Mendoza, primer marqués de Santillana, le viera y le dedicara la mejor de sus poesías, la célebre serranilla décima.

Todo el caserío de Gipuzuri desapareció; quedó tan solo su templo dedicado a la Virgen, su Virgen románica en medio de un gran ventanal románico, la pila bautismal y una humilde casita (refugio) adosada a su templo.

Los antiguos llamaron a ésta la “Santa Casa de Nuestra Señora de Gipuzuri”, con cierto énfasis y devoción, en sus viejos libros.

Y es al amparo de este templo románico y de su Virgen y en esta “Santa Casa”, donde unos vecinos y clérigos, allá  por el año de 1632, trazaron unos reglamentos sobrios, a cumplirlos bajo juramento, para honrar a la Madre de Dios.

Ante un pueblo que desaparece y un templo parroquial que queda solo en Álava – es ley constante- se forma la Cofradía. Y con unas tierras de la Virgen que el templo posee y con el producto de su arriendo se conservará el templo: el “pater” cuidará de la lámpara, tocará tres veces al día la campana y los sábados cantará la Salve.

¡Qué preciosa la institución del “pater” alavés!. Gracias a ellos se han conservado muchos Santuarios. Y será el también el recorra los pueblos pidiendo con las “capillas” por la Virgen de Gipuzuri.

Este Santuario estaba incluido en el itinerario de rogativas que realizaban las Autoridades de Vitoria, con su rico ceremonial. Era la etapa San Vítor- Gipuzuri- Estibaliz.

Los de la Villa de Salvatierra – Agurain también acudían a Gipuzuri. Hoy, tan solo lo hacen Azilu, Adana, Jauregui, Ullibarri Jauregui y Gauna.

La gente devota que recorre los Santuarios Marianos ha sentido por Gipuzuri una especial devoción, sobre todo hacia este Santuario es a donde acudían y acuden muchas madres para implorar el remedio de los hijos por dificultades en el lenguaje.


Estación de Ullibarri Jáuregui – Rotalde – foto de Iñaki Varona

Pero lo que más se destaca en la historia de este Santuario es que bajo la advocación de Nuestra Señora de Gipuzuri hay instituidas dos Cofradías florecientes, tres veces centenarias: Una de sacerdotes, a la que pertenecen cuarenta sacerdotes alaveses, en la que cada sacerdote celebra tres misas por cada hermano cofrade sacerdote, y la otra, la popular y que el vulgo llama de Santa Isabel, que comprende a setecientos cofrades, extendiéndose a más de ochenta pueblos de Alava.

Su función anual cosntituye un gran fiesta por la devoción. Cultos solemnes y fervor de los asistentes.

Es una de las Cofradías que con más pujanza y vigor se mantiene en Álava. La función o fiesta de la Virgen de Gipuzuri se celebra el 2 de Julio, que es la Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel, y la función de la Cofradía el miércoles inmediato a la Natividad de Nuestra Señora en Septiembre.


SAN MARTIN DE JAUREGUI

Ermita derribada en 1947, sólo quedaban en 1971 unos montones de piedra, según Micaela Portilla; algunas con marcas de cantero, y otras cubiertas de revoco, con algunos restos de pinturas. Además se conservaba una de las hojas de la puerta de entrada con herrajes medievales.


Estas fotos son de Gerardo López de Guereñu del año 1925 en la que se ve perfectamente como era el románico de la puerta y sus herrajes de hierro de la desaparecida ermita de San Martín de Jáuregui, así como su altar.
Antigua ermita de San Martín de Jáuregui hoy casa de labranza

BIBLIOGRAFÍA:

La ermita de Nuestra  Señora de Gipuzuri y sus cofradías.
                               Florencio Arzá Alday, párroco de Adana y Abad de la Cofradía.

Mortuorios o despoblados de Alava
                               Gerardo López de Guereñu Galárraga.
Tradiciones Populares, Vígenes y Santos Abogados en algunas aldeas alavesas
                                
Gerardo López de Guereñu

Revista Euskalerriaren Alde, año 1925, pag 188 a 195
“Ermitas y Rogativas”   
de Jesús Izarra

Archivo del Concejo de Adana
Archivo del Concejo de Azilu
Archivo Municipal de Agurain
Archivo Municipal de Iruraiz – Gauna
Archivo Diocesano de Calahorra

X Serranilla del Marqués de Santillana – Iñigo López de Mendoza

Descripción de las Hermandades del Duque del Infantado
                               
Francisco de Ayala.

Catálogo Monumental de la Diócesis de Vitoria (llanada Occidental) tomo IV
                            De Micalela Portilla.

La Bula de Inocencio X – Francisco Caetano, S.

“Ermitas y Cofradías” y “Santuarios Marianos Alaveses, Gipuzuri” de Félix Martínez de la Hidalga, Abad de la Cofradía (notas de prensa publicadas en el periódico El Pensamiento Alavés en los años 1953 y 1954
)

 
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