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Los Robles de Munain y Ocáriz

Entzia


Expertos descubren en un bosque alavés flora y fauna inédita en la península.

El hallazgo se ha producido en el bosque centenario de Munain-Okariz y está relacionado con sus 608 árboles de, al menos cinco siglos de antigüedad.



Investigadores han encontrado en el bosque centenario alavés de Munain-Okariz una gran variedad de flora y fauna, relacionada con sus 608 árboles de, al menos cinco siglos de antigüedad, hasta ahora "inédita" tanto en el País Vasco como en la península ibérica. La riqueza de este bosque alavés ha atraído a botánicos de todo el mundo, entre ellos, los encargados de cuidar los jardines de la Reina de Inglaterra, según ha explicado hoy el diputado foral de Medio Ambiente, Mikel Mintegi.



Las investigaciones han sido llevadas a cabo por un estudio enmarcado dentro de un convenio de colaboración entre la Obra Social "la Caixa" y el Departamento de Medio Ambiente de la Diputación de Álava, con una vigencia de tres años y una inversión por parte de la entidad financiera de 1,2 millones de euros. De esta manera, según ha explicado hoy el investigador Carlos Hermosilla, el estudio "ha detectado la presencia de especies interesantes por su rareza, que se ven favorecidas por la presencia de árboles viejos, como son algunos tipos de musgos, helechos, hongos o escarabajos".

En total, se han encontrado 103 especies de escarabajos asociadas a los robles centenarios, dos de éstas ("Lucanus cervus" y Rosalia alpina") consideradas especies prioritarias en la Directiva europea Hábitat.

Además, sobresale el descubrimiento de trece especies saproxílicas (dependen de la madera muerta o moribunda, o de la presencia de hongos de madera) que son nuevas o apenas conocidas en la Península Ibérica.


Uno de los impresionantes robles de Munain


Entre las especies que sirven de alimento a los vegetales se han descrito dos nuevas para la fauna ibérica y 25 en el País Vasco.

El estudio ha aportado cinco nuevos registros de plantas sin flores, vasos ni raíces (entre ellos helechos y musgos) para el Catálogo Briológico de la Comunidad Autónoma Vasca y una nueva especie hepática para Álava.

En relación a esta flora, también se han seleccionado doce especies de interés, siete de distribución reducida en el País Vasco o propias de hábitats especiales y seis que deberían ser tratadas como especies amenazadas en la Comunidad Autonómica Vasca.

Además, se han registrado un total de 129 variedades de líquenes clasificadas y 33 de hongos liquenícolas en el bosque centenario de Munain-Okariz.

"Algunas de estas especies encontradas podrían ser incluso especies desconocidas, pero se necesita un estudio más exhaustivo para confirmarlo", ha afirmado Hermosilla.

Asimismo, se han registrado más de 225 especies de hongos, diecinueve especies no citadas o de forma escasa en el Catálogo crítico de la Comunidad Autónoma Vasca.

Gracias a estos "bioindicadores", se puede deducir que el bosque alavés se encuentra "en un buen estado de conservación", ha incidido Hermosilla.

Un ejemplo de esta "buena conservación" es que el bosque está "formado por 608 arboles de al menos cinco siglos de antigüedad (algunos probablemente de 800 o más años), con un diámetro de tronco superior a un metro (pueden alcanzar los cuatro o cinco metros) y un perímetro medio de los árboles de unos 428 centímetros", ha subrayado el investigador.

Por otra parte, también se ha realizado un inventario sobre los mamíferos y la avifauna que habitan en este lugar.

De esta manera, se han registrado rastros y realizado avistamientos de garduña, tejón, gineta, zorro, liebre europea, jabalí y corzo.

En cuanto a la avifauna, se han observado 107 especies de diferentes. El estudio ha sido realizado por un grupo de investigadores y científicos vascos.

Respecto a futuras actuaciones, Mintegi ha anunciado que "seguirán los estudios de flora y fauna de este entono y, posteriormente, se propondrá socializar el entorno, para que los ciudadanos puedan acceder a él".

Una tercera actuación prevista sería la de estudiar una medida de protección del bosque.



Gigantes de un bosque invisible

Munain y Okariz guardan un tesoro desconocido: 608 árboles de más de cinco siglos

Los recuerdos infantiles de Anselmo Diaz de Garayo, agricultor de Okariz, un pueblo próximo a Salvatierra, están enmarcados por los grandes árboles de un bosque que antes fue dehesa. «Allí cada familia tenía un cortín donde guardaba a sus cerdos, que se alimentaban en invierno de la buena bellota de los árboles. Aquellos robles nos daban leña y nos permitían engordar a los animales. Era vital para sobrevivir. Yo ví cómo los mataban a tiros por una enfermedad. Un niño no olvida algo así», evoca Anselmo, de 50 años.

Está un poco asombrado por el valor que de repente se le da a un espacio natural que los propios vecinos casi han abandonado. «Vinieron hace unos años unos ingleses a estudiar este fenómeno y dijeron que alguno tenía 1.500 años. Estaban encantados, no tanto por la edad como por la vida que hay dentro de cada árbol viejo», se enorgullece Anselmo.

Las 385 hectáreas que ocupa el bosque de Munain (213) y Okariz (171) forman un tesoro natural único. «Hay una excepcionalidad que no es común ni en Europa. Árboles viejos hay en muchos bosques, pero tantos no», explica el diputado de Medio Ambiente, Mikel Mintegi.

Otra curiosidad de esta masa forestal de Munain-Okariz los dos pueblos que han preservado esta herencia y verdaderos protagonistas de esta historia- es que no aparecen en los últimos catálogos de árboles singulares ni de espacios protegidos que han sido publicados en la última década en el País Vasco. Han sido invisibles a los ojos de los expertos
.



«Astas de un venado»

Uno de los grandes botánicos alaveses, Pedro Uribe-Echevarría describía en un artículo publicado en la revista del Museo de Ciencias Naturales en recuerdo a su compañero fallecido, el dibujante Iñaki Zorrakin, el momento en que se encontraron, por sorpresa, esta joya. «En marzo de 1995 seguíamos el curso de Zadorra. Al salir de una maraña de espinos y zarzas, nos llamó la atención una especie de ciervo gigantesco que destacaba solitario en una extensión de prados. Era un enorme roble podado en sus años juveniles.



Sus ramas se elevaban hacia el cielo como las astas de un enorme venado. Nos miramos con los ojos brillantes de emoción y recorrimos la zona, asombrándonos a cada paso. Otro coloso, prácticamente en estado de cadáver, se mantenía aún en pie unos metros más allá, y detrás de él descubrimos una docena de robles, todos ellos de grandes dimensiones (más de cuatro abrazos), entre los que nos llamó la atención uno, muerto ya y con las marcas de una motosierra rodeando todo su perímetro».


Biodiversidad

Sirva la cita para demostrar la emoción que cualquier botánico siente ante un paraje como este. Desde ese año, los expertos han estudiado este bosque de manera silenciosa. Además de UribeEchevarría, han participado Iñigo Ugarte (coleópteros), Marta Infante y Patxi Heras (briofitos), Carlos Hermosilla (hongos), Ramón Arambarri y Arturo F. Rodriguez (avifauna) y la asociación Ehiza (mamíferos).

El resultado es espectacular y el secreto está en la biodiversidad que guardan los árboles centenarios: 608 de al menos cinco siglos de antigüedad con un perímetro medio de unos 428 centímetros. El estudio de la antigua dehesa -una forma de explotación ganadera vigente aún hoy en día en España con el cerdo ibérico - ha sido financiado por la Obra Social de La Caixa y ha supuesto 150.000 euros de presupuesto en tres años.

Se han hallado 103 especies de escarabajos asociados a robles centenarios. Dos de ellos están considerados como prioritarios en la directiva europea Hábitat y 13 apenas son conocidos en la Península. Dos especies son nuevas para la fauna ibérica y 25 para la del País Vasco. En briofitos -plantas sin flores, vasos ni raíces-, se han catalogado 92 especies de musgos y 19 de helechos. Muchos son de gran interés y 6 están amenazadas.

En líquenes, hay 129 variedades, varias muy exclusivas. Sólo en hongos hay 225, algunos muy raros. En avifauna, se han encontrado 107 tipos de animales. Son razones de peso para valorar un paraje que está protegido como LIC (Lugar de Interés Comunitario) dentro de la Sierra de Entzia y que se pretende declarar biotopo.

El roble muerto tal y como quedó al romperse la cinta serradora dentro de él hace 50 años



La Diputación acometerá en septiembre el acondicionamiento de un sendero y una señalización para que pueda ser visitado. «La sorpresa está dentro y alrededor de los árboles. Para los forestales son despojo, no sirven, pero para la naturaleza son la vida misma», concluye Carlos Hermosilla, un botánico que ha estudiado y fotografiado este bosque mágico.


Nuevas formas de biodiversidad

Un estudio detecta en los árboles centenarios del bosque alavés de Munain-Okariz la presencia de flora y fauna desconocida hasta el momento en la Península Ibérica

Un roble centenario del bosque alavés de Munain-Okariz.

Muchos son los misterios que se esconden en los lugares más recónditos de los espacios naturales de Álava. El último descubrimiento: la presencia de flora y fauna inédita hasta la fecha en los robles centenarios del bosque de Munain-Okariz, ubicado en la Llanada alavesa. El hallazgo no deja de sorprender ya que este tipo de biodiversidad no había sido detectada previamente en toda la Península Ibérica. Tal circunstancia se explica por el buen estado de conservación de los viejos árboles que habitan en la zona verde. Ha sido tan sorprendente la riqueza del bosque analizado que el descubrimiento ha atraído a botánicos de todo el mundo, entre los que se encuentran los cuidadores de los jardines de la Reina de Inglaterra.

Después de tres años de indagación en diversos espacios naturales de Álava, el grupo de científicos e investigadores vascos que han capitalizado el estudio ha encontrado 103 escarabajos asociados a los más de 600 árboles que habitan en la zona y que destacan por sus más de cinco siglos de vida.
Además, se encontraron 107 especies diversas de avifauna y se han registrado rastros de otros mamíferos tales como la garduña, el tejón, la gineta, el zorro, la liebre europea, el jabalí o el corzo.



En lo que respecta a la flora, se han detectado 11 taxones de musgo y helechos, además de los 129 variedades clasificadas de líquenes y 225 especies de hongos. Hallazgo muy importante para, además de certificar el buen estado de conservación de la zona, conocer y divulgar los relevantes valores ecológicos y ambientales de este enclave de la geografía alavesa.

Pero este estudio ha sido posible gracias a la acción altruista de ciertas empresas que han participado en la preservación y la mejora de los espacios verdes del territorio. Aquí es donde interviene el convenio firmado entre la entidad financiera La Caixa y la Diputación de Álava.

La siguiente tarea será la de continuar con las labores de análisis de la flora y fauna del ámbito y, con posterioridad, se propondrá socializarlo para que los ciudadanos puedan visitar las maravillas que posee la zona. De la misma manera, para que no se pierda una de las joyas más recientes halladas, se buscará adoptar una serie de medidas para la defensa del entorno, como la solicitud de Declaración de Biotopo.



RESERVA DE LOS ARIMOTXES Y ARIMOTXIS DE MUNAIN Y OKARIZ

La buena salud y la diversidad de los bosques alaveses es una de las grandes riquezas del territorio y un rasgo fundamental que marca su paisaje. Las 141.515 hectáreas que ocupan las especies forestales que tapizan nuestros montes destacan por su alto valor ecológico. El 80% de esa mancha verde es natural frente a un 21% de plantaciones, algo que hay que agradecer a las generaciones anteriores.

Hay formidables masas de robles, de hayas, de encinas, de pino silvestre, fundamentalmente, pero también hay especies exóticas. «Somos hijos del bosque», afirma el naturalista Joaquín Araujo, y protegerlos es cuidar nuestro propio futuro. Para conservar este fabuloso patrimonio el Departamento de Agricultura de la Diputación ha creado una nueva figura jurídica, la de la reserva forestal, diferente a la reserva integral de los parques naturales. En la segunda apenas hay que intervenir, pero en la primera, a veces, es aconsejable la actuación humana para su conservación.


Arimotxes-Arimotxis     Munain-Okariz
600 robles y quejigos gigantes



Una asociación inglesa que defiende los árboles centenarios 'Ancient Tree Forum' fue la que dio un aval internacional al tesoro que se esconde en las viejas dehesas de los pueblos de Munain y Okariz (municipio de San Millán), en las vargas de la sierra de Entzia.

Ni los propios vecinos se habían dado cuenta de que 600 ejemplares de las especies Quercus robur y faginea eran verdaderos gigantes con perímetros de 4,60 metros de media. Además del espectáculo visual que aporta ver y tocar estos magníficos trasmochos, podados por la mano del hombre una y otra vez para sacar leña, hacer carbón y alimentar al ganado, los árboles esconden una diversidad florística y faunística impresionante que hacen de estas dos reservas forestales, integradas en un solo bosque, una auténtica joya de la biodiversidad.

Para acceder a la reserva de los Arimotxes -nombre que significa roble cortado- hay que tomar una pista al sur de Munain hasta ver el inicio de la senda de los Árboles Centenarios, un itinerario de pequeño recorrido muy bien señalizado que atraviesa el bosque. Lo mismo ocurre con Los Arimotxis, aunque en este caso el camino comienza en Okariz.



ROBLEDAL DE MUNAIN Y OKARIZ - ENTZIA:

Para su visita, la Diputación ha acondicionado un sendero con balizas que parte desde Munain, El sendero está señalizado con marcas blancas y amarillas de PR. Este magnífico bosque ha estado ignorado , por la mayoría , sin siquiera saber la joya relicta que había.

Es una zona privilegiada donde nace el Zadorra, que ha dibujado la Llanada alavesa durante millones de años. Vinieron expertos del Reino Unido, de la Asociación de Amigos de los Árboles Viejos y hasta personas encargadas de la jardinería de la propia reina Isabel II a estudiarlo. A los ojos de la ciencia, el bosque de Munain-Okariz es una joya desconocida llena de vida difícil de igualar en Europa y que ocupa solamente unas 385 hectáreas en Munain (213) y Okariz (171).

El resultado de los estudios es espectacular y el secreto está en la biodiversidad que guardan los árboles centenarios: 608 de al menos cinco siglos de antigüedad, otros de ocho siglos y alguno hasta de 1.500 años, con un perímetro medio de unos 428 centímetros. Se han hallado 103 especies de escarabajos asociados a robles centenarios. Dos de ellos están considerados como prioritarios en la directiva europea Hábitat . vecinos de estos pueblos dejaban crecer sus robles hasta cierta altura y los talaban. Los troncos crecían a lo ancho y por las ramas, y una buena gestión en la tala permitía coger leña para casa y para el carboneo. Alrededor, pastizales donde además del cerdo se alimentaban la oveja y el ganado mayor. Un mundo perfecto, diseñado en la Edad Media, que se hundió en los años setenta, cuando mucho pastizales se convirtieron en tierras de cultivo y algunos árboles fueron talados. El cerdo al que me refería antes , es el famoso cerdo”chato vitoriano” , que tantas hambres quitó en la España de la posguerra.

RECORRIDO:   El recorrido diseñado, se iniciará desde el pueblo alavés de Munain –619m-, para conocer primeramente el “robledal de Munain “,el nacimiento del río Zadorra y ascender a Peña Roja en la Sierra de Entzía para finalizar en el pueblo de Munain , el cual se encuentra de la capital alavesa a unos 25 kilómetros. Para llegar en coche, se tomará la autovía dirección Agurain, saliendo de esta localidad al puerto de Opakua, por la carretera A-3138 dirección Eguino. A 1 kilómetro aparecerá el desvío que lleva a Munain.

Munain está situada al pie de la sierra Entzia y atravesada en su parte central por el río Zadorra. Destaca un restaurado molino harinero, el primero que tiene que mover el cauce en sus 78 kilómetros de recorrido hasta desembocar en el Ebro. El punto de inicio será junto a la iglesia dedicada a Nuestra Señora de la Asunción Se saldrá dejando el río a la derecha y en dirección contracorriente al mismo. Pronto obligará a girar a la derecha y cruzar el río.

Atravesando la pista que une Okariz con Bikuña se llega a una puerta metálica que da paso a un pastizal y que habitualmente se encuentra embarrado. Seguido, se atravesará una alambrada y, más adelante, una puerta de madera accede a una pista que asciende hasta dar con una pasarela. Se continuará por las señales blancas y amarillas de la ruta.


FOTO: ketari


En pocos minutos asomará un poste indicando la bifurcación de caminos existente, ambos marcados en todo su trayecto por bandas paralelas blancas y amarillas, referentes al PR o pequeño recorrido.

Dos quedan señalizados hacia el bosque de árboles singulares y, el otro, por el que se andará, señala el nacedero. A unos cien metros del anterior punto, habrá que cruzar un cierre de camino , posteriomente aparecerá otra bifurcación , continuando por la derecha , divisándose los cortados de Peña Roja y el Alto de los Corrales ( lugar del Nacedero del Zadorra).

Pasado el nacedero encumbramos a la Sierra de Entzía y por la dcha en pocos minutos ascendemos a Peña Roja (1.067 m.). Ya solo nos queda descender por el mismo camino o hacer una vuelta circular por el Mirador de la Sierra ( junto a la carretera del puerto de Opacua ) y bajar a Ocariz y enlazar con Munain.

Textos:

F. Góngora – El Correo

Fotos:  
ketari
Basurde
Quintas
Kepa Ruiz de Eguino
Diario Noticias de Alava


 
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