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Antiguos Ritos (II)

Mitos y Leyendas

MURALLAS, IGLESIAS Y ERMITAS CONSTRUIDAS POR LOS MOROS

Un vecino de Opakua (Alava) contaba a J.M.Barandiarán y le decía en el año 1919 que, según la tradición, la iglesia de aquel pueblo y las de los pueblos próximos fueron construidas por los moros. Esto mismo se refiere de las iglesias de Zurbano.

En las creencias y leyendas de Guipúzcoa y Vizcaya y gran parte de Navarra se mencionan pocas veces los moros, pero en Alava y en la Ribera de Navarra constituyen personajes legendarios de los más importantes.

En Agurain se cuenta que fueron los moros quienes construyeron sus murallas, (se ha transmitido por la literatura oral tradicional que en la construcción de las murallas e Iglesias de Salvatierra trabajaron los moros). J.Larramendi.


ERMITAS CONSTRUIDAS SOBRE DOLMENES (SIERRA DE ENTZIA)

En el Puerto de San Juan , hay un dolmen, cerca del camino que va de Agurain a Iturrieta, Onraita y  la montaña alavesa, cerca de ella hay una cruz colocada en memoria de la ermita que allí existió dedicada a San Juan, junto al monumento existe un dolmen del mismo nombre. Era costumbre antiguamente construir ermitas donde había dólmenes. (Barandiaran).

CREENCIA Y RITOS FUNERARIOS EN AGURAIN

En Agurain, en la casa donde hubiese ocurrido una defunción, inmediatamente a la misma se abría la puerta principal de par en par y se tapaban todos los espejos que hubiese en la habitación, donde se encontraba el cadáver.

Contado por Jesús Ruiz de Larramendi.
Salvatierra-Agurain – Destellos de un siglo de historia


CREENCIAS Y RITOS FUNERARIOS EN GALARRETA

En Galarreta dicen algunos que nadie puede dar tres vueltas alrededor del cementerio durante la noche, pues creen que en la tercera vuelta le sale algún cadáver o una luz verde cuya visita le asusta y le obliga a retroceder.

(Anuario de la Sdad. Eusko Folklore, Creencias y ritos. 1925)

ANIMAS ERRANTES

En Galarreta, pueblo cercano a Agurain, contaban que de noche (la noche es el reino de los espíritus que vagan por la tierra), en los caminos, o cerca del cementerio se aparecían los muertos , amortajados o en figura de luz.

Los motivos de tales apariciones era encargar alguna misa o tratar de cumplir alguna promesa no realizada en vida.

Es creencia generalizada en esta zona que la Noche de Todos los Santos salen las ánimas a pedir oraciones.



BENDICIÓN DE LOS CAMPOS

Una de las costumbres, todavía en uso en muchos pueblos de la Llanada Alavesa es la de la bendición de los campos a cargo de los labradores, esta bendición digamos particular, se viene realizando desde hace muchos años y dice así:

Agua bendita del Cirio Pascual, mata al sapo y danos el pan”.

BENDICIÓN DE LAS PATATAS EN GAUNA

Una de las primeras denominaciones que recibió la patata en Euskal-herria fue la de “lurpekosagarra” que hoy en día se mantiene en algunos lugares de la Llanada. Su significado es “manzana de suelo” idéntico al nombre francés (pomme de terre).

Dado que no tenía gran aceptación, en 1817 las Juntas Generales de Alava obligaban a los agricultores a sembrar patatas al menos en tres celemines de sus tierras y a las autoridades civiles y párrocos a que propaguen sus excelencias.

La patata que ha apagado olas de hambre, nos ha dejado también excelentes platos como la porrusalda, la patata en salsa roja, el marmitako o la tortilla de patata, inventada por un cocinero del general Zumalakarregui en la segunda guerra carlista.

La sabiduría popular  decía en un antiguo refrán alavés que quien llevaba una patata en el bolsillo no le atacaba ni el reuma ni la gota. Y en Gauna existe una tradición, recogida por José M. Barandiaran, de bendecir los campos de patata con la calavera reliquia de San Vítor, para asegurar buenas cosechas.


SAN VITOR DE GAUNA

Los vecinos de Gauna quisieron edificar un santuario dedicado a San Vitor, labrador, en el término llamado “Donoste”, situado cerca del pueblo. Mas cuando hacían en un día a la mañana siguiente aparecía en lo alto del monte, a donde el Santo, se había retirado con sus bueyes (Eusko-floklore 1925).

Por lo cual no queriendo resistir a la voluntad del Cielo tan manifiesta, construyendo en este lugar una ermita, la cual subsiste todavía, siendo uno de los santuario más concurridos de Alava.

(Comunicado en 1924 por Dn Saturnino Pérez de Onraita de Gauna).

El mundo en la mente del Pueblo Vasco J.M. Barandiaran).


CRANEO, COPA Y DIENTES


En San Vitor de Gauna se conserva el cráneo del santo, los peregrinos que suben a la ermita lo utilizan como copa para beber el agua que echan en él, a fin de curarse de enfermedades de la cabeza o evitar el dolor de cabeza.


BEBER EN CRANEO

Se describe la magia homeopática o imitativa como un fenómeno según el cual causas semejantes producen efectos semejantes o que, en otras palabras, los efectos se asemejan a las causas. Esta es una manera de pensar muy extendida, especialmente entre los primitivos, cuenta Zinzarri en su libro “Euzkadi insólita”.
 
Los primitivos creían por ejemplo que los huesos de un muerto pueden utilizarse para producir ceguera o sueño en aquellos ante cuya casa se queman ocultamente o a escondidas o a quienes se les hace beber el agua que estuvo en su contacto, porque los muertos son ciegos y están sumidos en un eterno sueño.


En los pueblos de Sorlada en Navarra y Gauna en Alava guardan como un tesoro los restos mortales  de dos santos sepultados en sus ermitas San Gregorio Ostiense y San Vítor y utilizan los cráneos des sus ilustres de sus difuntos con absoluta consecuencia de sus virtudes mágicas. En ambos pueblos se razona de la siguiente manera: Si se hace pasar agua por el cráneo de un santo, adquiere automáticamente propiedades santificadoras, y más concretamente salutíferas, especialmente contra las enfermedades su asiento en el propio cráneo, contra las enfermedades de la cabeza. Así la meningitis, los dolores de oído, el baile de San Vítor y otras dolencias específicamente nerviosas que la afectan.


El propio sacerdote y eminente antropólogo J. M. Barandiarán en su “Mitología Vasca” no duda en calificar como mágicos los rituales que tradicionalmente se celebran en Sorlada y Gauna.

“El mundo de los magos, como cualquiera – dice-  con sus cosas y representaciones.

                             
LEYENDAS DEL AITZGORRI Y SAN ADRIAN

TUNEL DE SAN ADRIAN

En un paraje verde y pétreo, en el interior del País Vasco se levanta en el aire una serie de sierras y montes, que bien merecen el sobre nombre de montañas, se trata de la sierra de Aitzgorri. A sus pies se halla ese paisaje rural con viejos bosques de hayas desmochadas, de caseríos, de ermitas retiradas, de pastores y ovejas de latxas y de calzadas milenarias, contaban los antiguos peregrinos que recorrían estos caminos en la Edad Media en dirección a Santiago-

Una de sus rutas de acceso tradicionales y más interesante parte del puerto de Ortzaute y transita por el túnel de San Adrián, al sur de la sierra. Esta opción permite conocer tanto la calzada medieval construida sobre la antigua vía romana de Astorga, en su tramo entre Zegama y Agurain, como el túnel natural bajo el collado de Lizarrate, refugio de la ermita que le da nombre y de innumerables leyendas, como la de la inaccesible cueva existente en la escarpada vertiente norte de Aketegi donde vive Mari, la famosa bruja de Aketegi para algunos, pero sin duda una de las grandes damas de la mitología vasca. Hay otras leyendas en estos parajes:  


LA LEYENDA DEL ALCALDE QUE HIZO INCLINAR LA CABEZA AL EMPERADOR CARLOS V

Como la que afirma que la única ocasión en que el Rey Carlos V se inclinó fue aquí, para flanquear la angosta boca Oeste. En estos parajes se cuenta que el emperador Carlos I de España y V de Alemania, (el cual siempre se jactaba, que nunca había inclinado, ni inclinaría la cabeza ante nadie).

En uno de sus viajes de vuelta de Alemania, fue recibido por un Alcalde alavés, en un punto del túnel, donde el emperador montado a caballo, para no dar con la cabeza en la roca del techo, la inclinó ostensiblemente hacia abajo, momento éste que el astuto Alcalde, le tendió la mano para darle la bienvenida, obligando al Rey Emperador a inclinar la cabeza delante de él.

Leyendas del Túnel de San Adrián.


ALCALDÍA DE LA FORTALEZA DE SAN ADRIAN

El Ayuntamiento de Salvatierra tenía jurisdicción en territorio guipuzcoano, Altzania, Olza y Urbía, además de ser Alcaide de la fortaleza de San Adrián, según dice Fortunato Grandes en su obra, porque el Conde de Salvatierra fue dueño de dichos territorios, el 20 de diciembre de 1557, de Diputado general don Fortun López de Escoriaza, ante el escribano de número de Vitoria don Andrés de Anda, dio posesión de la Alcaldía de la fortaleza de San Adrián a don Martín de Zuazu, Alcalde de Salvatierra.

Desde 1615 a 1619 sostuvo nuestra Villa pleitos en los citados pueblos guipuzcoanos sobre jurisdicción y propiedad de los términos y montes de San Adrián y sus pertenencias, reconociéndose a Salvatierra pleno derecho al aprovechamiento de dichos pastos, corte de leña y gozar de la misma comunidad que los vecinos de las villas guipuzcoanas de Segura, Cegama, Idiazabal y Zerain.

Los territorios de Altzania, Olza y Urbia fueron vendidos por nuestra Villa el 10 de Junio de 1850 por 500.000 reales.  


PESTE Y FUEGO. DESTRUCCIÓN DE SALVATIERRA

Fortunato Grandes en su libro “Cosas de Salvatierra” en el artículo “Peste y fuego. Destrucción de Salvatierra, describe como sigue los trágicos episodios de nuestra historia: “El 1º de Agosto de 1564, a las diez del día, prendió fuego en una casa junto al Portal de San Juan, y con el viento recio que corría, se extendió por todas las casas de aquellos barrios y alcanzó el tejado y campanario de la Iglesia de San Juan y cayeron las campanas, quedando solamente las bóvedas y paredes y fue el fuego extendiéndose más, de manera que para las diez de la noche se quemó toda la Villa, excepto la Iglesia de Santa María y un horno y la casa de los Santa Cruz.....


LA ERMITA DEL MORTUORIO DE AISTRA

Descendiendo del Túnel de San Adrian, antes de llegar a Zalduendo, en la parte izquierda del antiguo camino de Santiago se encuentra la ermita de San Julián de Aistra,
Ermita de estilo prerrománico.

Cuenta la tradición popular que esta pequeña ermita de ventana en herradura y canecillos de traza bárbara, fue la primitiva parroquia de un pueblo llamado Aistra o Aista. Según cuneta la leyenda, una gran peste asoló el lugar y sólo sobrevivió una anciana.

Esta mujer al morir años más tarde, cedió el término de Aístra a los pueblos de Araia y Zalduondo.

Más abajo se encuentra el calvario de Zalduendo con sus tallas en piedra de la pasión
de Cristo.



ANECDOTAS Y RECUERDOS DE PEREGRINOS Y VIAJEROS

Las piedras desgastadas del camino están esculpidas por los pies de los viajeros con la herramienta del tiempo. Ellas son testigos mudos de alegrías y desalientos de todas las gentes que sobre ellas transitaron.

Gentes venidas de toda Europa atravesaron este túnel y dejaron escrito de sus impresiones para algunos como Guillermo Manier, en 1726 eran las montañas más grandes del mundo y se necesitaban varias horas para subir a él. Una vez en lo alto hallareis un peñasco de una sola pieza, tan grande como el mayor castillo que pueda imaginarse.


CUENTOS Y LEYENDAS DE AGURAIN

PASADIZO DE LAS MURALLAS DE SANTA MARIA A SAN JUAN

Hay varias historias sobre las murallas de Agurain, una de ellas es la que cuenta que las construyeron los moros hace muchísimos años antes de que Alfonso X el Sabio la hiciera Villa en 1256, cambiándole el nombre por el de Salvatierra.


Dibujo de la Iglesia de Santa María

También según nos contaban de pequeños Agurain fue conquistada varias veces, unas por las tropas del Reino de Navarra y otras por el de Castilla, dado que para los diferentes ejércitos era un lugar de paso estratégico.

Se contaba que una de las veces que fue conquistada, a pesar de sus grandes murallas que la circundaban, fue debido a una traición, esto ocurrió cuando la visitó el señor del castillo de Guevara. Éste llegó con sus tropas a Salvatierra y una vez que estuvo dentro de la Villa, aprovechando la amistad que por entonces tenía con el Rey navarro, tomó el poder de la Villa y se la entregó al Reino de Castilla.

Para evitar ser capturados, los habitantes de Agurain construyeron un gran pasadizo subterráneo que unía las iglesias-fortaleza de San Juan y Santa María y así poder  esconderse en caso de asedio.

Y así ocurrió, se cuenta que hace muchos años fue asaltada la Villa y viendo que la situación estaba perdida la población se refugió dentro de la Iglesia de Santa María, cuando vieron que el ejercito invasor llegaba a las puertas de dicha iglesia, éstos se refugiaron por el pasadizo de la muralla, todos menos uno de los hombres que quedó escondido en la sacristía de Santa María y el resto corrió por el túnel hacia San Juan, cuando estuvieron todos a salvo en San Juan, cerraron las puertas, tanto de la de San Juan, como el que había quedado escondido en Santa María,  quedando los soldados encerrados y pereciendo dentro del pasadizo.

Murallas de Agurain en la Edad Media, dibujo de Kepa Ruiz de Eguino

Según nos contaba D. Fernando, el cura del pueblo, hasta los años cincuenta del siglo XX existió una parte del pasadizo de Santa María, pero éste quedó sepultado cuando se realizaron las obras para la construcción de las casas baratas de Santa María, junto a la campa, en tiempos de Franco, y según le habían contado algunos que habían entrado en éste pasadizo, estaba lleno de espadas, lanzas, cascos y calaveras, otros dicen que eran mosquetones de la época de la ocupación francesa, pero aunque hoy en día aún se conservan las dos puertas de acceso, no hemos podido comprobarlo.

LA LEYENDA DE JUAN EL OSO


"Este suceso ocurrió en Salvatierra hace muchísimos años, varios siglos. Había aquí entonces condes y marqueses y como gente de la nobleza venía el rey a visitarles.

El rey vino en esta ocasión con sus dos hijas y una de ellas estaba embarazada. Las dos princesas marcharon con las hijas del alcalde y del gobernador de la fortaleza de la villa amurallada, al monte de Langarika, a donde fueron a recoger endrinas.

Según se encontraban en el bosque se separaron y se extraviaron. Una de las hijas, la que estaba embarazada, tomó camino de la Sierra de Entzia, dado que el monte era muy espeso de arbolado.


Cuando se hizo de noche se acercó a una cueva y fue sorprendida por un lobo y este la introdujo en su guarida. Allí estuvo mucho tiempo. El lobo la trataba bien y la daba de comer todo lo que quería, carne cruda y otras viandas, hasta que le llegó la hora del parto, la joven princesa dio a luz un niño que nació con pelo y muy velludo. Comía lo mismo que su madre desde muy pequeño. Pasó el tiempo y allí estuvo varios años.
  
Con el tiempo, uno de los días que se marchó el lobo (a buscar comida, la carne y lo demás que comían, lo cual hacia todas las noches), como el chico ya se había hecho un hombrachón muy fuerte, le siguió y fue a ver lo que hacia el lobo.

¿Qué hizo? Levantó la piedra para salir y después la volvió a poner para cerrar la puerta con la piedra que era enorme de grande.

Al rato, el muchacho levantó la piedra y miró hacia arriba, vio la noche y el firmamento estrellado, cosa que no había visto nunca y se quedó maravillado.

Bajó a la cueva, puso la piedra como estaba y fue donde su madre y le dijo: "He estado ahí arriba y he visto cosas bonitas!". Su madre le dijo: "No sabes donde estamos! Estamos en una cueva que nos ha traído este lobo y no podemos salir" él le contestó -"Yo he salido, cuando ha marchado el lobo, lo he seguido y he visto que ha quitado la piedra, ha salido y la ha vuelto a cerrar. Al poco de salir, he quitado la piedra y he visto lo que hay arriba". Su madre no se lo podía creer, pero le dijo apresuradamente:

Por ésta noche no tenemos tiempo, pero mañana, si es cierto haremos la misma operación y escaparemos a pesar del miedo a las represalias del lobo.

Llegó la noche y marchó el lobo en busca de carne, el hijo cogió de la mano de su madre y le llevó hasta la gran piedra, éste la levantó y su madre pudo ver en la oscuridad las estrellas, salieron de la cueva y volvieron a colocar la gran losa como estaba.

Le dijo Juan el Oso a su madre: “Mira, por aquí está el rastro del lobo, nosotros vamos a ir en sentido contrario. Así lo hicieron y tras una gran caminata llegaron a Salvatierra.

Juan el Oso no salía de su asombro al ver todo aquello, las altas murallas, las casas, pero su madre fue enseguida a la casa de su padre, pero allí nadie había por lo que llamaron a la puerta del Alcalde. Una vez que éste les recibió, le contaron todo lo que les había acaecido, llamaron rápidamente al rey y éste vino súbito a caballo con la reina y sus séquitos. Entraron en la Villa y se aposentaron en uno de los palacios.

Cuando el rey preguntó a Juan el Oso, si quería ir a la corte o vivir aquí, Juan le dijo que se quedaba en Agurain. Así lo aceptó el rey, pero éste estaba preocupado porque el muchacho no sabía leer y era muy bruto, así que habló con el Alcalde para que fuera a la escuela con el maestro y aprendiera.

Al verlo el resto de los chicos tan grande y tan velludo y sin saber leer ni hablar conforme es debido se reían de él.

Con que un día, harto de las burlas, comenzó a coger a los que le molestaban y tirarlo patas arriba, los niños fueron a quejarse al maestro que con Juan el oso no podían estar en clase, el maestro ya había explicado a la familia la situación de éste, pero le pedían que aguantarse un poco haber si se racionalizaba, pero fue imposible y un día que el maestro, que le había colocado en la primera fila junto a él, le reñía por que no aprendía nada ni se esforzaba, acabó pegándole con la “varica” a Juan, éste sin mediar palabra lanzó fuera de la clase al maestro.

El maestro contó los sucedido al Alcalde y le dijo que era imposible enseñarle ni conseguir ningún cambio en su brutal comportamiento. Era un salvaje, como una fiera.

Una vez vinieron unos mocetones guipuzcoanos, mutiles muy fuertes que durante el invierno asistían a clase en Agurain para aprender castellano, lo cogieron y lo llevaron al río para tirarlo al Zadorra.

Salieron del casco viejo por el Portal de Ula, entre la iglesia de Santa María y el palacio fortaleza y por el camino estrecho bajaron hacia río diciéndole que iban a pescar alguna loina o algún pez. Se acercaron al río, al limite del ribazo. El Zadorra, en tiempo invernal era bastante caudaloso y le dijeron: Mira que de loinas y que grandes, quieres pescarlas?, Juan les dijo que no y les lanzó al agua, uno que estaba más atrás huyó aterrorizado viendo con las facilidad que los había lanzado a sus compañeros al río.

Como sabían nadar se salvaron y fueron a comunicar lo ocurrido al Alcalde y al maestro que estaban en casa de Juan el Oso.

Reunidas las Autoridades con sus padres y viendo que era un salvaje indomable decidieron que se marchara de Salvatierra y así ocurrió, pero al comunicárselo él les dijo: Yo me marcharé, pero me tiene que hacer un chaleco de hierro de cien quintales y una porra también de hierro con su anillo para colgarla en el chaleco.

Al negarse éstos por falta de medios y de dinero, Juan encolerizó y les amenazó con derribar la Casa Fuerte de la Villa, arrancó un sillar del esquinal de dicha Casa fuerte y la lanzó muy lejos.

Asustados los vecinos decidieron confeccionarle el chaleco de hierro y la porra y una vez realizada se despidió de sus padres y se marchó de la Villa.

Andando a través del monte se introdujo en le espesura de la Sierra llegó hasta un  prado verde por donde descendía un riachuelo y allí vio a un hombre jugando a la “chila” con dos grandes piedras de molino.

Juan se dijo: éste también es fuerte y valiente y le preguntó que hacía, el hombre le contestó que era el molinero y como se aburría jugaba a la “chila”. Juan le contó lo que a él le había sucedido y le propuso acompañarle, el molinero tomó las piedras y se fue con el emprendiendo juntos el viaje.

Pasadas unas jornadas se encontraron con otro hombre que estaba arrancando árboles de raíz sin ninguna herramienta, sólo con sus manos, al verle tan fuerte y valiente , le propusieron que les acompañase en su viaje, él leñador tomó un tronco de los que había arrancado como bastón y les acompañó.

Al pasar los días y al ver la fuerza que tenía Juan comenzaron las envidias, una madrugada vieron salir humo de una chimenea, se acercaron y vieron que era una cueva de donde salía olor a comida, comenzó Juan a descender y los otros quedaron arriba, tapándole el agujero y dejándole sin la porra y a oscuras, siguió descendiendo hasta donde vio los destellos luminosos del fuego y se encontró con una joven que estaba allí presa porque la había cogido el diablo y le contó los sufrimientos y penas que estaba padeciendo.

Juan le dijo que no se preocupase, que él la salvaría, entonces la doncella le sacó media naranja de oro y le dijo que la otra la tenía ella, y que si le salvaba se casaría con él.

Pero ella le advirtió: “Cuando entre el demonio y te vea, se pondrá rabioso y querrá matarte. Entonces tu coge la espada vieja, él te dirá que pelees con la nueva, pues la nueva al golpear con cosa dura se rompe. El por eso las coge para luchar.

Tras tres días en la cueva volvió el diablo que no había entrado por que se había olido algo raro, pues el diablo es astuto desconfiado y malo y una vez dentro mandó a Juan coger la espada nueva y brillante para luchar, echando fuego por los ojos de lo enfadado que estaba, pero Juan le dijo que no que pelearía con la vieja.

Empezó la lucha y en la primera estocada que le dio Juan le arrancó la oreja y el diablo huyó despavorido de la cueva, Entonces Juan el Oso recogió la oreja del suelo y se la metió en le bolsillo y dijo ya tengo un trofeo la oreja del diablo y se quedó dormido.

Pero al despertar ya no estaba la doncella, sintió mucha hambre y al no encontrar nada cogió la oreja del demonio que tenía en el bolsillo y le hincó el diente y con gran sorpresa oyó: Que quieres?. Que pides?. No me muerdas.

Juan le dijo: Que se haga de día y así ocurrió, le amenazó de nuevo con morderlo y volvió a repetirle el diablo que quería y éste le pidió que le trajera comida y rápidamente aparecieron diversos manjares y comió hasta saciarse. Más tarde se acordó de la joven, del molinero y del leñador y le preguntó donde estaban, el diablo le contestó que sus compañeros se encontraban en el palacio del Rey contándole mentiras.

“Salieron dela cueva los dos con la princesa y fueron hasta el palacio diciendo al Rey que eran merecedores de la recompensa por haberla salvado, dado que el Rey había prometido a los muchos caballeros hidalgos que la andaban buscando, además le dijo el diablo que sería el molinero quien se casase con la princesa porque era el más fuerte”.
  
Juan partió hacia palacio lleno de furia, una vez dentro pidió audiencia con el Rey y le contó lo que había sucedido y que era él quien había salvado a hija y además tenía una prueba de lo que contaba, le enseñó el trozo de naranja de oro que tenía y que su hija tenía el otro trozo. Así fue, se presentó la princesa y se emocionó al verle y al ver que coincidían los dos trozos le confirmó su promesa de matrimonio y se casaron.

Al molinero y al leñador el Rey les condenó a trabajos forzados.

Así fue la vida de Juan el Oso, contada por Macario Ibáñez de Opacua.


ARBULO

Desde el medioevo era un pueblo de leyenda. Escribe Micaela Portilla que a finales  del siglo XV, Lope García de Salazar, lo citaba en las “Bienadanzas”como lugar de asentamiento de un caballero francés, “Gastea de Arburu”, progenitor o emparentado con nobles linajes alaveses del siglo XII que, por la ascendencia francesa de Don Gastea, llevan lises en sus escudos.

Según Salazar, Gastea de Arbulo “fue noble e mucho esforzado caballero” que “valía mucho en el hecho de las armas”. “Desde que era mancebo” había servido al señor de Vizcaya Don Diego López de Haro el Bueno, que lo casó y heredó en Alava “en aquella aldea de arburu q. es çerca de Sta. Mª destiuaris e yase sepultado allí, en buru, en una capilla mucho pequeña que fiso en una ermita pa. su sepoltura”.

Las leyendas en torno a esta figura crecieron con el paso del tiempo. Ya en 1591 Fray Juan de Vitoria le llama “Juan Gastea de Arbulo” y dice que asistió con el Señor de Vizcaya a las batallas de Alarcos y las Navas de Tolosa en 1195 y 1212; y como personaje de leyenda habla de sus fuerzas singulares del que llama “Babazorro que significa tragón de habas” diciendo que “levantaba en alto un arado por la punta, arrancaba una planta corriendo y adargaba con un trillo” y en el XVI la leyenda del “Fuerte de Arbulo” ampliada en los siglos siguientes con numerosas y curiosas hazañas.

Entre leyendas y realidades existe en Arbulo la tradicional casa de “El Fuerte” junto a la ermita de San Lorenzo y en la iglesia de San Martín “una flor de lis en campo azul” por el origen francés de Gastea de Arbulo y “una panela verde por la mujer y por Alava”.


EL FORZUDO  DE ARBULO

Una placa en el centro de la plaza de Arbulo recuerda con orgullo a Juan Gastea, un personaje legendario que algunos sitúan en la época de los romanos y otros durante la Reconquista. Una versión de ésta leyenda habla precisamente de un combate singular entre cincuenta vascos y cincuenta romanos en el coliseo de Roma.

Cuando todo estaba perdido por los nativos, puesto que los romanos tenían corazas de hierro y estaban mejor armados, salió la astucia del forzudo de Arbulo, un campesino “tan alto y tan fuerte que hacía el trabajo de dos pares de bueyes”.

“Al vientre, gritaba el alavés, mientras los vascos golpeaban a los romanos debajo de la coraza que les cubría le pecho. Aquel combate fue ganado por los vascos y al forzudo de Arbulo se recordó desde entonces como el más fuerte  y valeroso de Euskadi.

Otra leyenda cuenta que participó en grandes batallas contra los árabes.





TOMASA LAUZURICA, LA CRIADA LADRONA

    Las mujeres han sido objeto de conductas transgresoras de la moral o de conductas sociales aceptadas por la sociedad, víctimas de violencia física, psíquica y sexual, al tratarse de uno de los grupos más débiles y desprotegidos de la sociedad.

  Uno de éstos casos fue el de Tomasa Lauzurica que había nacido en un pueblo de la Llanada Alavesa y que como tantas otras a principios del siglo XIX tuvo que emigrar a la capital de Alava para buscar sustento, dada la situación de hambre que padecía la provincia.

    Esta joven mujer trabajaba en 1812 para el sombrerero francés Francisco Belloc en su casa de la Plaza de España nº 13. El tirano patrón apenas le pagaba y le escatimaba la comida a Tomasa, por lo que un día ésta decidió robarle unos objetos de valor. El sombrero la descubrió y denunció a la criada.

  Fue condenada a ser expuesta en la plaza sobre un tablado con una argolla al cuello y un cartel que decía: “Por ladrona doméstica y prostituta” para escarnio propio.

  Después fue conducida a Donosti donde se la recluyó durante seis años en la tristemente  famosa Galera de dicha ciudad.



EL BRAZO DEL LADRON DE LA IGLESIA DE SAN JUAN

Existe en la Iglesia de San Juan de Agurain en una de las columnas que sujetan el coro a mano izquierda según se entra en la nave central una especie de hornacina cerrada con unos barrotes de hierro, donde se encuentra guardado un brazo. ( A la izquierda se ve la ventana en la foto)

Según la leyenda, o según lo que nos contó de chavales Don Bonifacio, el párroco de San Juan,  se trata del brazo de un ladrón que entró hace muchos años en la iglesia de San Juan Bautista con el objeto de robar el copón del sagrario, el ladrón que se había introducido aprovechando la oscuridad de la noche abrió el lugar sagrado y cuando introdujo la mano para extraer el copón de oro, cuentan que su brazo quedó petrificado y pegado al copón.

Desde entonces se conserva éste brazo en una hornacina de la entrada de esta iglesia para que sirva de escarnio para quien alguna vez intente robar en sitio sagrado.



ANÉCDOTAS DE LAS FERIAS DE OCTUBRE DE AGURAIN

Las ferias de Agurain, con sus más de 600 años de antigüedad han atraído a toda clase de ganaderos y tratantes. El volumen de dinero que movían alguno de éstos tratantes era importante. La gente anciana del lugar recuerda cómo en una ocasión  un gitano pidió precio por una yegua pero preguntando cuanto salía la yegua tal y como estaba. El vendedor fijó el precio y ambos cerraron el trato. Sin embargo el gitano quiso llevarse también el potrillo que estaba atado a la cola de la yegua vendida. Aduciendo que él había pedido precio por la yegua “tal y como estaba”.



EL ASESINATO DEL TRATANTE

Cómo era de todos conocido el movimiento de dinero que se movía en las ferias de Agurain era importante y obligaba a tomar precauciones. La gente mayor recuerda como Emiliano, jefe de un clan de gitanos, iba siempre rodeado de su gente y portaba el dinero en una faja que llevaba dentro de su camiseta.

En la memoria popular también se recuerda el asesinato de un tratante en el siglo XIX. Los dueños de la posada en la que se alojaba, situada en lo que ha sido hasta hace pocos años el cuartel de la Guardia Civil y donde hoy se encuentra la sala de Exposiciones Cabalarte,  éstos sabedores de la gran cantidad de dinero que llevaba éste tratante, le dieron muerte para robarle. Luego más tarde a la noche para deshacerse del cadáver lo metieron en el horno del pan.

Cuando la familia denunció el caso, se hicieron las pertinentes investigaciones y según cuentan, los pasos les llevaron hasta dicha posada, donde no quedaba huella alguna del crimen, pero al revolver las cenizas del fuego fueron descubiertos, dado que hallaron el anillo del tratante.

Una vez detenidos fueron ajusticiados en la plaza pública para escarnio general.


LA ULTIMA EJECUCION EN LA “VENTICA”

El día 13 de febrero de 1897 comenzaron los tramites para la ejecución de Ángel Martínez Lagrán en la Villa de Salvatierra de Alava.

En el Archivo Municipal de la Villa se conservan los expedientes de dicha ejecución. Ángel Martínez Lagran fue ahorcado la mañana del día     de 1897 en la “Ventica” acusado de haber dado muerte a un tratante apellidado Arroniz.

Fue junto al caserío de la Ventica, recientemente derribado, donde se elevó el patíbulo para el último ajusticiado de Salvatierra, el posadero de la Villa, Angel Martínez Lagrán.


EL GARROTE VIL

Es un instrumento utilizado para ejecutar a los condenados a muerte, vigente en nuestro país desde 1820 hasta 1978, año en el que se promulgó una nueva constitución y la pena de muerte fue abolida. Los últimos condenados por este sistema en España fueron el anarquista catalán Salvador Puig Antich, en la Cárcel Modelo de Barcelona y un delincuente común polaco Heinz Ches, en la de Tarragona, fueron ajusticiados el 2 de Marzo de 1974. Esta forma de pena de muerte también se utilizó en diversos países latinoamericanos.

El garrote vil consiste en un collar de hierro que por medio de un tornillo retrocede hasta matar al acusado por asfixia. Existe una variante catalana que incluye un punzón de hierro que penetra por la parte posterior destruyendo las vértebras cervicales del condenado.



LA DIFUNTA DEL PUERTO DE OPAKUA

Hacia los años 60,  principios de los setenta del pasado siglo, corrió entre las gentes de Agurain una historia sobre apariciones, al parecer se trataba de una chica accidentada en el Puerto de Opacua.

El 19-12 de 1977 apareció la siguiente noticia en los periódicos:
  
Un bulo de fantasmas despierta la inquietud entre la población de Salvatierra de Alava. (El Correo)

Un día de mediados de Septiembre (parece ser el pasado día 12) un matrimonio de Vitoria venía hacia esta ciudad por el Puerto de Opacua. Al llegar al cruce con la localidad de Ocáriz y cerca del camino de la ermita de Sallurtegui les hace auto-stop una joven de unos 16 años. Considerando la hora avanzada y la soledad de aquellos parajes, el matrimonio recoge a la joven. Esta no pronuncia palabra alguna hasta llegar a las proximidades de una curva, momento en que la joven advierte al conductor: “Cuidado con esta curva que es muy peligrosa”.

El conductor la tranquiliza alegando que conoce muy bien la carretera. Pasada la curva el matrimonio mira a los asientos traseros y queda estupefacto al comprobar que ha desaparecido.

El matrimonio se dirige inmediatamente a la Policía para denunciar el caso. La policía les muestra varias fotografías de jóvenes e inmediatamente identifican a una. Se trata de una joven muerta en accidente cinco años atrás y el mismo caso ha sido denunciado otras ocho veces.

La noticia tuvo tanta fuerza en Salvatierra y pueblos colindantes que constituía casi el único tema de conversación en tertulias de todo tipo.

No faltaban jóvenes que acudían al lugar de las apariciones entre las ocho y las diez de la noche, que al parecer era la hora que elegía la difunta para practicar el “auto-stop”.

Nadie sin embargo ha observado nada anormal a estas horas.

Según dicho periódico se trataba de un bulo que la imaginación popular había inventado y que estaba teniendo amplia incidencia en la población y muy especialmente en la de la zona de Salvatierra, es el caso de la ya famosa: “Auto-estopista difunta del puerto de Opacua”.

La noticia terminaba de la siguiente forma: Preguntada por este Diario la Policía dice no saber nada y la Guardia Civil, menos.



FOLKLORE – MEDICINA POPULAR ALAVA

SALVATIERRA TIERRA DE SALUD

Eusko-Ikaskuntza año 1982
Manuel Lekuona Echabeguren escribió:

Se presenta un hombre de carácter latino relacionado con la medicina popular.

“El Saludador” es el séptimo hijo de una familia sin hijas, que debajo de la lengua tiene impresa la señal de la Cruz.

Puede almacenar aceite hirviendo en su boca sin que le haga daño, de esta manera puede curar la rabia producida por un perro.

Después de este remedio, “el Saludador” manda que vaya el afectado a Salvatierra de Alava, para finalizar el proceso de curación.

CREENCIAS POPULARES


Tiempos atrás la masa de los chorizos se maceraba en un cuenco durante un día , para que las brujas no lo estropeasen, se posaban sobre ellas cabezas de ajos en forma de cruz.

La mujeres que estaban con el periodo menstrual no podían elaborar embutidos, ya que se creía que lo cortaban o lo infectaban.

A los niños que les cayera gotas de aceite se le auguraba temprana calvicie.


MEDICINA POPULAR

Para el remedio de la tensión, agua hervida con flor de las siete sangrías (lithospermum fruticosum) y hervir el agua con atxún (ortiga) la que se toma para lo mismo, así como el agua hervida con hojas de olivo.

Las verrugas se creía en Agurain que eran eliminadas echando en una bolsa tantos granos de sal como verrugas se tuviese. Caminando se debía tirar hacia atrás y sin mirar, se seguía andando camino adelante cuidando de no volver a pasar por el mismo recorrido.
   

MUERDAGO LA PLANTA SAGRADA


Para algunos pueblos antiguos como el celta, el muérdago era una planta sagrada y mágica además de manifestación y catalizador de las energías del cosmos. Se utilizaba en rituales mágicos para atraer buenas energías y buena suerte, así como trasmutación y alquimia interior. Esta planta ayuda a canalizar nuestra energía en sanación e incrementa nuestro magnetismo personal. En elixires florales es muy empleada para la desesperanza extrema y abandono.

El muérdago es una planta de mucha tradición y poder que ayuda tanto a niveles psíquicos como energéticos. Para ello nuestros antiguos elegían las plantas de muérdago que habitaban en los robles y se procuraba cortar con metales nobles como el oro o la plata, etc..y teniendo la precaución de que no tocara tierra, tras lo cual lo envolvían en un paño blanco para que conservara todas sus cualidades. Esta tradición mágica del muérdago es muy rica y está presente en muchas culturas y pueblos.

El muérdago madura en el mes de Noviembre y tanto en éste periodo del solsticio del invierno como en el de verano, es la mejor época para emplear todas sus cualidades y potencialidades, tanto mágicas como medicinales.

En cuanto a sus propiedades físicas, es buena para la tensión alta, mezclada con el espino albar, en la diabetes reduce el azúcar y antiguamente se empleaba para la infertilidad tanto de hombres como de mujeres. También es buena para el corazón, la epilepsia y los tumores, además de anticancerígenas.


EL SAUCO (SABUCO O INTXUSA) la planta de las herboleras

Planta florida que se encuentra cerca de huertos y sitios húmedos y abandonados, sin embargo ésta planta consagrada a dioses y duendes de la naturaleza que lo habitan y protegen, por lo tanto, debemos pedir permiso para cortarlo, según la tradición popular.

Planta muy usada por herboleras y brujas en otras épocas, las cuales las plantaban cerca de sus casas y lugares de culto. Se le tenía al sabuco como la  “bruja buena” que protege de las malas energías y cura los males. Según la tradición el día de San Juan se colocaban ramilletes de saúco en las puertas y se hacían ritos y baños de purificación con flores.

Aunque algunos la han considerado como planta tóxica y mala, grave error, desde muy antiguo las hojas del saúco, la parte menos utilizada, se cocían como laxante, para lo cual se usaba la corteza interior verde cocida y su cocimiento se utlizaba para los hongos de los pies y para loas animales de compañía cuando se rascan mucho en verano y se hacen heridas.

La parte más usada es la flor, seca o recién cogida es buen en infusión para catarros y las gripes actuando como sudorífico y antiinfeccioso, para lavar los ojos en sus afecciones, buen depurativo que nos hace orinar y purificar nuestro cuerpo.

También se puede hacer con ellos el arrope o jarabe de saúco, con el que nuestro mayores creían llegar a vivir mucho años. Antiguamente sus bayas se empleaban incluso para dar color al vino, debido al negro intenso de su tono.


LAS ZARZAS, MORAS Y ARANDANOS   


Las zarzas son plantas abundantes en nuestros campos que son utilizadas como para mermeladas y fabricación de postres, en cuanto a sus propiedades medicinales ayudan a reducir al azúcar de la sangre, incluso recomendadas para el cáncer de colón poor sus taninos que ayudan a regular los intestinos y la circulación de la sangre.

Este duro y energético arbusto espinoso crece en lugares telúricos y tenía en la tradición antigua sus atributos mágicos, para lo cual se usaban los brotes en forma de arco que enraizaban por ambos extremos. Los brotes así nacidos tenían propiedades cuasi mágicas y nuestros antepasados hacían pasar por debajo de ellos a los niños débiles y con hernias, una tradición que también utilizaba robles y encinas para idénticos fines.

En elixires se utiliza la zarza para revitalizar las energías físicas, emocionales y mentales, desechando todo miedo y desequilibrio interno, despertando la creatividad e iniciativa así como el autocontrol. Muy buena para combatir los miedos y la pérdida de control, así como para autismo y enfermos terminales.

Antiguamente se preparaba fermentando el jugo de los frutos maduros durante el tiempo necesario, obteniendo un vino antiinflamatorio, depurativo y cicatrizante.


EL ACEITE DEL  MICHARRO

El micharro, del euskera “musharra” o “muxarra”es una animal que habita en nuestros bosques, en la Sierra de Entzia había gran cantidad de estos pequeños mamíferos que habitan en las hayas viejas y huecas de nuestros montes.

Las gentes de la montaña fabrican un ungüento con su aceite

Según se cuenta por los pueblos que rodean la parzonería de Entzia e Iturrieta, este animal está cubierto de una aceite tan fino que penetra en la piel y es un remedio muy eficaz para el reuma, es por lo que apenas quedan micharros en la Sierra Entzia y hoy en día se encuentran tan protegidos.



BIBLIOGRAFIA:
José Miguel Barandiaran:
“El mundo en la mente del Pueblo Vasco” Tomo II
“Diccionario Ilustrado de la Mitología vasca”
Jesús Ruiz de Larramendi:
“Salvatierra- Agurain – Destellos de un siglo de historia”.
Archivo Municipal de Salvatierra – Agurain
Archivo Parroquial de San Juan Bautista de Agurain
Archivo Parroquial de Santa María de Agurain
Sebastián Cobarrubias:
“Tesoros de la Lengua Castellana”
Antxon Aguirre:
“Supersticiones populares vascas”
Constantino cabal:
“La Mitología asturiana”
Juan Garmendia Larrañaga:
“Conjuros, no siempre ortodoxos”.
Gerardo López de Guereñu:
“Leyendas de la Montaña alavesa”
José María Azcarraga:
“ Vida pastoril en Salvatierra de Alava”
José Antonio Gil – Barria
Ramón Adán de Yarza:
“Descripción física y geológica de Alava” Madrid 1847-1885.
Enciclopedia Estornés: Leyendas de fuentes de Euskal – herria.
Vicente garcía de Echabarri:
Diccionario Histórico Geográfico.
Anuario de la Sociedad Esuko – Folclore – Creencias y ritos 1925
Zinzarri – “Euskadi insólita”


 
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